¿A eso fue que vinimos?
Cuando se da una mirada global al mundo en el que estamos viviendo, incluido nuestro entorno más cercano, la familia, el barrio, la ciudad, hasta proyectarla más afuera, a la tecnología, la información, el cosmos, es posible que nos invada una sensación inmensa de impotencia y desconcierto. ¿A qué fue que vinimos? ¿Qué es lo que estamos haciendo en este plano terrenal? ¿Cuál es el sentido del ser humano, de ser terrícolas? O como le imprecaba un hijo a sus padres: ¡¿para qué me trajeron a este mundo?! ¡Yo no les pedí que lo hicieran! La inquietud está en el ambiente; aún más, está en nuestro interior. ¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Para qué fue que vinimos? Que alguien (¿?) nos devuelva el instructivo y nos aclare cuál es el sentido de la existencia, porque es inexplicable este despelote actual.
Y es entonces cuando percibes que muchas de tus creencias (valores), o lo que calificabas como verdades incuestionables, o personajes que admirabas por su actitud........
