Derrumbados pero no destruidos
Salí de Cali el sábado a las 5:50 a.m., rumbo a un evento sobre temas colombianos. El lunes desperté a miles de kilómetros, entré a Instagram y no podía creer lo que veía. Las primeras imágenes del terremoto empezaban a circular, y yo, que había salido apenas dos días antes, veía agrietarse el lugar que un extranjero como yo aprendió a llamar casa. ¿Cómo estaban los muchachos, sus familias, sus amigos? La noche anterior me había acostado eufórico, en la víspera del Petronio y de la temporada de fiesta en Cali. En horas, ese optimismo se volvió otra cosa.
Un terremoto no mide solo la fuerza de la tierra. Mide, sin piedad, lo que una ciudad tiene por dentro. Revela qué instituciones aguantan, qué liderazgos aparecen, y de........
