Una vejez con esperanza
La gran diferencia entre una vejez con sentido y una desesperanzada tiene mucho que ver con la manera como la persona se enfrenta a circunstancias relativamente sencillas, o a revelaciones de más profundo calado.
Muchas personas, cuando se van envejeciendo o se sienten impedidas, “se entregan” sin haber dado la pelea por una mejor supervivencia. Salvo aquellos individuos con trastornos o circunstancias insuperables, a la persona de edad que le va mejor es a la que está abierta a nuevas alternativas. En contraste, la que más sufre es aquella que frente a cada propuesta decide que “no puede”.
Esta situación se ve con frecuencia en quien, habiendo superado una crisis depresiva, considera cualquier dificultad como una verdadera desgracia. De la manera como la persona batalla contra........
