Oda a Diego Rivera
En 1980 viajé por primera vez a México, en compañía de mis colegas y amigos Germán Valencia y Mario Jaramillo (Q.E.P.D.), ambos médicos muy cultos. Asistimos a un congreso internacional de urología, y fueron ellos quienes me llevaron a conocer los murales del pintor mexicano Diego Rivera, ubicados en las escaleras del Palacio Nacional. También visitamos el desaparecido Hotel del Prado, donde se encontraba el mítico mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, hoy resguardado en el Museo Diego Rivera, luego de que el terremoto de 1985 destruyera el edificio.
En diciembre de 2025 regresé a Ciudad de México por séptima vez, acompañado de mis hijos Juan Pablo y Andrés, su esposa Clemencia y mis dos nietas. Me quedó la nostalgia de no haber podido visitar el........
