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Consultas y elección del Congreso

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28.02.2026

El esfuerzo por alcanzar una candidatura única hacia la presidencia, por bloques de tendencias, como se ha visto en la Gran Consulta por Colombia, es sin duda meritorio. Afirmativamente, fue posible alcanzar una unidad, que se veía somera e imposible, enredada entre los egos, la alta aspiración de candidatos y en medio de la polarización de la misma centroderecha. Esta en una gama que va desde la candidata de Centro Democrático, nuevos actores en la plaza política, ministros del presidente Santos de origen conservador, liberal, verde o independientes y candidatos de fuerza regional, con un único objeto de unificar y comprometerse por la coalición hacia la primera vuelta y por una causa de país determinante: gobernar y corregir el rumbo. 

No obstante, surge la duda legítima de si la realización en simultáneo de las elecciones legislativas y consultas, robustecen la democracia interna de los partidos o si, por el contrario, desvían la atención ciudadana de la crucial elección del Congreso. Decisión que se agrava por el creciente desencanto y desconfianza en el Parlamento. Resulta imprescindible reconocer que la construcción de un Congreso, con las mayorías necesarias, es la base para lograr una gobernabilidad efectiva. Solo de este modo el futuro presidente estará en condiciones de afrontar con eficacia las enormes dificultades de gestión que le avecinan.

Es evidente que el Congreso desempeña un papel fundamental como contrapeso frente a las aspiraciones del poder ejecutivo. Sin embargo, el próximo presidente no podrá avanzar sin construir unas mayorías sólidas en el legislativo que respalden su liderazgo y le permitan sumar apoyos entre las distintas fuerzas afines, especialmente en torno a las reformas que el país espera. Solo así podrá persuadir a los sectores más escépticos o distantes sobre la pertinencia y el beneficio de dichas transformaciones.

Como hemos dicho, el desafío que hoy enfrentamos en Colombia exige una tripleta de responsabilidad: elegir cuidadosamente a nuestros representantes, demandar un Congreso que esté a la altura de los grandes retos nacionales y garantizar unas mayorías sólidas que respalden la esperanza del futuro.

Combinadas con las elecciones legislativas, en los últimos ocho años hemos tenido tres consultas para elección de candidaturas únicas a la presidencia. Luego, no estamos innovando. No obstante, en esta ocasión, el mayor número de candidatos marca una diferencia: puede hacer más compleja la decisión, aunque también motive una mayor participación. El voto va por tres: presidencia, Senado y Cámara de Representantes. Esta vez no se recibirán tarjetones separados para cada consulta.

La Gran Consulta por Colombia da el primer paso, que es la cohesión política, para fortalecer la democracia interna de la oposición y unir fuerzas contra la continuidad del actual gobierno. El siguiente paso consistirá en trasladar, con total determinación política, el compromiso asumido a los seguidores de cumplir con el respaldo a la candidata o candidato elegido. El tercer y más desafiante paso será alcanzar una unidad programática, pese a las diferencias existentes y atraer a los partidos tardíos en su decisión. La cohesión programática se volverá su principal activo. La constante deberá ser una campaña que no descuide su objetivo principal: la coherencia y la unificación. 

En definitiva, los esfuerzos de unidad son un comienzo, pero el proceso electoral no puede descuidar para nada la importancia de la elección del Congreso.

*Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

atisbosmariaelisa@gmail.com


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