Cuestión de principios
Esta columna no es apta para quienes poco o nada les importa negociar sus principios. En cambio, sí para todos aquellos que tienen incorporado en su ser, la firme convicción, de que los principios no se negocian, ni en los momentos de normalidad, ni en la adversidad y menos, en el éxito.
Vivir el torbellino cotidiano de la vida, siempre rodeado de personas que se atraen por un entorno de principios, valores y virtudes, no solo es excepcional, es un alivio mental y emocional. Pero no se trata solo de nosotros mismos, vivimos inmersos en una sociedad tóxica, donde prevalecen los espíritus de cuerpo negativos, fundidos en el poder, la ambición, la vanidad y los intereses personalísimos. ¿Qué lugar ocupan entonces, nuestras obligaciones y deberes, pero también el libre albedrío con sentido de responsabilidad social y de país?, y particularmente en período electoral, cuando se afianza nuestro compromiso en la elección de........
