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El juicio de Salomón

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12.07.2026

La pequeñez ha dejado de ser un defecto individual para transformarse en una forma de hacer política. Se celebra la humillación del adversario. Se confunde la firmeza con la incapacidad de dialogar. Se considera una traición o cobardía  cualquier intento de entendimiento. La pureza ideológica ha ree

Cuenta el Antiguo Testamento que dos mujeres comparecieron ante el rey Salomón disputándose la maternidad de un niño recién nacido. No existían testigos ni pruebas que permitieran discernir cuál de las dos decía la verdad. Solo dos relatos incompatibles y un juez obligado a decidir.

Entonces Salomón pronunció una sentencia desconcertante. Ordenó traer una espada y dividir al niño en dos partes, entregando una mitad a cada mujer.

Una de ellas aceptó la solución. La otra se derrumbó. Renunció inmediatamente a su derecho y pidió que el niño fuera entregado vivo a la otra mujer. Prefería perderlo, antes que verlo morir.

Fue entonces cuando Salomón comprendió que no necesitaba más pruebas. La verdadera madre no era la que reclamaba con mayor fuerza. Era la que estaba dispuesta a renunciar a su maternidad con tal de salvar la vida del hijo.

Desde hace casi tres mil años, esa escena constituye una de las más profundas lecciones sobre la naturaleza humana. El amor verdadero no destruye aquello que dice amar. Antes renuncia a sí mismo.

Chile parece haber llegado a un momento semejante.

Hace demasiado tiempo que contemplamos una política donde todos aseguran amar al país mientras, al mismo tiempo, lo someten diariamente a una interminable disputa de pequeñas ventajas, vetos recíprocos, agravios y descalificaciones. Cada sector proclama ser el único intérprete de la voluntad nacional. Cada uno acusa al otro de representar el peligro definitivo. Todos dicen defender a Chile. Sin embargo, el país aparece cada día más dividido, más cansado y más........

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