Abrazo eterno
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Muchos amigos y conocidos en mi Valle del Cauca y en regiones vecinas han muerto o están sufriendo el drama del terremoto que los convirtió en desgraciados en un minuto. Son desconsoladoras las imágenes que estamos viendo por estos días. Por todos siento profundo pesar y solidaridad con sus familias, como con el resto de compatriotas que vemos clamando por ayuda y por recuperar, aunque sea, los cadáveres de sus seres queridos. No solo fue Cali la ciudad afectada: también Roldanillo, Manizales, Pereira, Armenia, Quibdó y muchos otros lugares habitados por campesinos humildes y esforzados que con razón lloran al ver que quedaron en la ruina y con varios de los suyos muertos o desaparecidos.
Pero el alma se me derrite con la tragedia de uno de los muchos fallecidos, Ricardo López Arango, un viejo conocido, a cuya estirpe, tanto mi hermana como yo, debemos gratitud imborrable. Esta es la historia resumida del encuentro con su familia, que esta calamidad me obliga a compartirla
A principios de los años 70, doña Inesita de López, quien había trabajado con mi madre como........
