No caiga presa de la euforia que rodea las salidas a bolsa
Algunas empresas de moda, como OpenAI, Anthropic, Databricks y Anduril seguirán los pasos de SpaceX y empezarán a cotizar en bolsa. Estas decisiones están derrochando una enorme expectación entre los inversores, quienes muchos de ellos quieren aprovechar la oportunidad para hacerse ricos en menos que canta un gallo.
Sin embargo, no conviene dejarse llevar por la emoción. La historia nos enseña que acudir a las ofertas públicas de venta (OPV) no es tan lucrativo como parece.
A pesar del revuelo que rodea el estreno bursátil de Digi Spain Telecom, el mercado continuo español ha quedado al margen del fervor actual por las OPV. Son, sobre todo, las empresas estadounidenses, tecnológicas y relacionadas con la inteligencia artificial (IA) las que están acaparando todos los titulares. No es ninguna sorpresa, ya que el optimismo en torno a las acciones tecnológicas y la IA lleva meses presente. Los fundadores y primeros inversores de estas empresas quieren obtener las máximas ganancias posibles cuando se presenten en los parqués. Y saben perfectamente que el entusiasmo impulsa los precios.
Así es como se genera la tensión entre los fundadores, que quieren vender caro, y los compradores, interesados en comprar barato. Nadie sabe el valor real de una compañía, sobre todo si su salida a bolsa viene acompañada de campañas de promoción de bancos de inversión que no escatiman a la hora de crear expectativas. Al final, como vengo defendiendo desde hace tiempo, las OPV están sobrevaloradas.
Es cierto que algunas debutantes no tardan en dispararse, como la asturiana........
