El costo del ego en la representación empresarial
Ciudad Juárez atraviesa un mal momento en materia de representación empresarial. Quienes deberían tener el liderazgo y el talante para unir esfuerzos en favor de la comunidad hoy parecen enfrascados en diferencias personales, donde el ego y la víscera terminan imponiéndose al diálogo y a la visión de largo plazo.
Desde afuera, el ciudadano común podría pensar que quienes han alcanzado el éxito empresarial también han tenido el tiempo y la experiencia suficientes para desarrollar la madurez emocional y la sabiduría necesarias para construir consensos, contener las ambiciones personales y sentarse a dialogar con apertura y sin prejuicios.
Pero no siempre es así.
El éxito en los negocios no garantiza la capacidad de conciliar, de ceder cuando es necesario o de anteponer el interés colectivo al protagonismo individual. Y cuando eso ocurre en los organismos de representación empresarial, las consecuencias trascienden a sus integrantes: terminan afectando la capacidad de una ciudad para hablar con una sola voz.
Si en el ámbito político es sano ceder a las ambiciones, en el empresarial lo es más. Cuando éstas se desbordan y aquellos que esperaban en un pedestal la oportunidad........
