Un pudridero
Ciudad de México.- "Recuerda, Leovigildo, que soy débil de corazón". Tal advertencia le hizo la recién casada a su flamante marido al empezar la noche de bodas. "No te preocupes -la tranquilizó él-. Eso queda bastante lejos de donde voy a andar"."A mis años sigo persiguiendo mujeres" -comentó don Gerontino, señor de edad madura. Le preguntó uno: "¿Y las alcanza, don Gerito?". "A veces -respondió el veterano-. Pero cuando las alcanzo ya no recuerdo para qué las perseguía". Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, le pidió a Loretela, linda joven, la dación de su más íntimo tesoro, preciada perla que ella guardaba en reservado estuche para entregarla al hombre a quien daría el dulcísimo título de esposo. La casta doncella le respondió al labioso galán: "No soy partidaria del sexo antes del matrimonio". Respondió Afrodisio: "Eso no aplica en mi caso. No tengo intención de casarme". El Pudridero. Con ese torvo nombre es conocido el sitio del Escorial a donde son llevados los despojos mortales de los reyes y reinas de España antes de su reposo eterno en la llamada Cripta Real. El ingente monasterio fue construido por........
