Las "guerras santas"
Ciudad de México .-En aquel tiempo yo era joven. Eso quiere decir que era rebelde. Así, cuando vi a aquel sacerdote vestido con sotana y con un jaibol en la mano a la puerta del hotel más lujoso de Saltillo le dije: "Padre: al verlo a usted siento ganas de hacerme protestante".
Recién había llegado él a la ciudad procedente de la Capital. Se decía que antes de sentir una vocación tardía fue banquero de importancia. Poco después de su llegada se las arregló para que uno de los cinco o seis riquillos que había aquí -ricos nomás había dos- le prestara una vieja casa por la calle de Victoria.
Ahí el presbítero estableció un club al que llamo "Círculo de Estudiantes y Empleados de Saltillo", con mesas de ping-pong, ajedrez y dominó; una barra donde podías tomarte una Coca, y una radiola que tocaba las piezas de moda: "El jardín de los cerezos", "Lisboa antigua", "Doce cascabeles" y otras........
