La revitalización de nuestro Centro Histórico exige un nuevo paradigma
Cada cierto tiempo, en las noticias y redes sociales aparece -y con razón- la gran preocupación por el estado de abandono y deterioro en el que se encuentra el Centro Histórico de Santa Cruz de la Sierra, y las opiniones, en general, rápidamente apuntan hacia la restauración del patrimonio arquitectónico, el mejoramiento del espacio público, la reorganización de la movilidad urbana o la promoción de actividades económicas, culturales y turísticas, para evitar que el corazón de la ciudad siga yendo hacia lo que pareciera ser su inexorable destino.
Estas sugerencias, si bien necesarias, sólo se enfocan en atender las consecuencias visibles del deterioro urbano, sin intervenir, tal vez por lo complejo, en la causa estructural: la pérdida progresiva y aparentemente irreversible de su población residente.
Es necesario -y desafiante- reconocer que el despoblamiento del Centro Histórico es el principal factor desencadenante de su obsolescencia funcional. La disminución de habitantes, reduce la dinámica de consumo cotidiano, debilita el comercio local, disminuye la vigilancia natural, incrementa la percepción de inseguridad, desincentiva la inversión privada y acelera la destrucción de las edificaciones. La pérdida sostenida de la población residente viene produciendo, desde hace más de dos décadas, un efecto dominó sobre su vitalidad urbana.
En este........
