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Es necesario ordenar la Cancillería

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23.01.2026

El “telex guillotinador”, llamaba con su humor ácido don Augusto Céspedes, el “Chueco”, cuando en un cambio de gobierno o simplemente de cancilleres, llegaba el cese de funciones, sin mayores explicaciones. Agradecían servicios, como si se necesitara que le agradezcan a uno. Los chistosos enviaban los telex para Navidad, cosa que el impacto fuera demoledor: en vez de sueldos devengados, llegaba el despido. Hoy lo harían por Tik-Tok, agregando algunas buenas mozas en “cueros” como consuelo para los despedidos.


Me consta que así era, en lo que correspondía principalmente a los jefes de misión, que en Bolivia son cargos mayormente políticos; porque un presidente nuevo necesita embajadores de su plena confianza y no puede estar a merced de embajadores o encargados de negocios, que hayan representado deficientemente al país en gestiones anteriores y que, para colmo, mantengan en su fuero interno pasión y obediencia por sus jefes del pasado.


Creo que eliminar de cuajo a todo el Servicio Exterior, como lo ha hecho el MAS en sus dos versiones (Morales-Arce) ha sido una torpeza sin nombre. Reemplazaron la diplomacia tradicional –buena o regular– por la “diplomacia de los pueblos”, léase la diplomacia aimara, la fracasada “reserva moral” de la humanidad.


Evo Morales a la cabeza, sin........

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