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Recuperemos la verdadera democracia

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13.03.2026

Nunca me cansaré de reivindicar el derecho que tenemos los pueblos del mundo a la democracia, la más grande conquista política de la historia humana. La democracia que nos legaron los griegos, en tiempos de Solón, Clístenes y Pericles, alrededor del año 500 a.C.

Nos debe quedar absolutamente claro, que la pseudodemocracia que tenemos actualmente en Bolivia es un pálido reflejo de la auténtica; el narco masismo la destruyó hasta donde pudo, en estos 20 años de oscurantismo retrógrado, racista y corrupto, siguiendo los mandatos del trasnacional Foro de San Pablo/Grupo de Puebla, herederos del comunismo que tanto daño ha causado en el mundo. Ellos son totalitarios por naturaleza, pero tuvieron la cobardía de protegerse en los cálidos ropajes de nuestra democracia, porque es hoy por hoy lo políticamente correcto, pero su alma tiránica, no se lo permitió.

A lo largo de la historia moderna, políticos de izquierda y de derecha tenían diferentes concepciones de lo que era democracia, cada uno interpretándola según su conveniencia, hasta que llegó la Carta Democrática Interamericana de la OEA, el documento más avanzado y explícito en el mundo actual, de lo que significa la democracia verdadera. Atrás quedaron las concepciones acomodaticias, para que incluso pudieran caber en ella caricaturas “democráticas” como la del Movimiento al Socialismo. 

Esta Carta fue aprobada unánimemente por los políticos del continente, en el vigésimo octavo período extraordinario de sesiones, celebrada el 11 de septiembre de 2001, en Lima-Perú, la que expresa en partes salientes: 

“Artículo 1.- Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla. La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas.” 

“Artículo 3.- Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.”

Esta es la verdadera democracia, lo demás son cuentos chinos, para embaucar a gente desinformada que, ante su desconocimiento, no la exigen a los gobernantes de turno ni al Estado. Nuestra libertad, nuestro patrimonio, e incluso nuestra propia vida, dependen de ella. Desgraciadamente, la OEA no ha hecho los esfuerzos necesarios para su masiva divulgación, menos aún el Estado boliviano.

La Democracia no se limita únicamente a las elecciones. ¡Es muchísimo más que eso! No es simplemente ir a votar un domingo cada 5 años; solo el voto no legitima la Democracia. Además, el voto no es un cheque en blanco, para el que llegue al poder haga lo que le dé la gana. Eso no es Democracia.

Democracia es respetar los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, es vivir al amparo de un Estado de Derecho. ¡Sin respeto a los Derechos Humanos no hay democracia! ¡Sin Estado de Derecho no hay democracia! Democracia es elecciones libres sin voto comunitario ni fraude, donde el Estado fomente el pluripartidismo y se respete la independencia de poderes. Sin ello tampoco existe Democracia.

Desde la aparición de esta Carta, la democracia ya no la define cada uno como le conviene, existen estos 5 puntos que la definen con meridiana claridad, no hay donde perderse. 

Los bolivianos tenemos que recuperar la verdadera democracia, no nos conformemos con menos. Desde los tiempos de la Grecia antigua, hasta nuestros tiempos, no ha surgido nada mejor en la política, antídoto contra reyes del pasado, tiranos y caudillos del presente.

(*) El autor es ingeniero agrónomo y columnista


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