El tiempo del campo no espera
Las largas filas en los surtidores son la expresión más visible de la crisis de combustibles. Pero existe otra, menos evidente y mucho más preocupante: la que comienza a sentirse en los campos donde se producen los alimentos que llegan diariamente a la mesa de los bolivianos. Hoy, la escasez de diésel amenaza la producción agropecuaria, las exportaciones y la generación de divisas, tres pilares fundamentales para una economía que atraviesa uno de sus momentos más delicados.
Las señales provienen de prácticamente toda la cadena productiva. El sector avícola vende el pollo por debajo de su costo de producción y advierte que muchas granjas podrían dejar de operar, reduciendo la oferta en las próximas semanas. Los arroceros hablan de una “agonía financiera y operativa” después de pérdidas millonarias que dejan a miles de familias sin recursos para volver a sembrar. La zafra cañera avanza con serias dificultades y pone en riesgo no solo la producción de........
