Gobernar la desconfianza
Hay gobiernos que enfrentan crisis por decisiones equivocadas y otros que terminan debilitándose cuando las tensiones internas comienzan a erosionar la confianza entre quienes deben gobernar juntos. Ese riesgo también alcanza al actual oficialismo. Aunque el gobierno del presidente José Antonio Kast descansa sobre partidos que comparten una visión más homogénea del país que otras coaliciones recientes, ello no garantiza por sí solo una buena gobernabilidad. Una coalición se consolida no solo por la coincidencia programática, sino también por la capacidad de construir lealtades políticas que permitan procesar las diferencias sin transformarlas en conflictos públicos permanentes.
Todo gobierno enfrenta discrepancias internas. Es de la naturaleza de la democracia. Lo excepcional ocurre cuando esas diferencias dejan de resolverse en las instancias de coordinación política y pasan a ventilarse públicamente, erosionando la autoridad del Ejecutivo y reduciendo su capacidad de gestión. Cuando una parte importante de la energía del gobierno se destina a administrar tensiones internas, inevitablemente disminuye la capacidad para concentrarse en resolver los problemas de los ciudadanos.
La política funciona sobre un activo invisible, pero indispensable: la confianza. Confianza entre el presidente y sus ministros; entre los ministros y sus equipos; entre el Ejecutivo y los........
