Pregones andados sobre los pies
Una mudá por las calles de Sevilla / Reyes Aguilar
Son los pregones improvisados los que verdaderamente exaltan a la primavera caprichosa, anárquica, a veces atípica y sobre todo nuestra, que asoma cuando quiere. Serán los atriles de barra de bar, de aceras y de delantales, de tiendas de comestibles, de plazas de abastos, de azulejos de cocinas, de papeles de pescao frito, de escaparates o de anuncios de se hacen capirotes, los que espontáneamente, anuncien lo que ya se intuye, la dolorosa cercanía de una efímera y anhelada Semana Santa.
Para el foráneo podrá llegar a ser algo incomprensible, aunque provoque un amargo pellizco de celos el mero hecho de que les pueda llegar a ser comprensible y así, sentirse parte de la contradicción que la poetisa sevillana Julia Uceda tan claramente dejo definida y delimitada: "Es tan dulce esperarte y soñar tu llegada, que no quiero que llegues, quiero oírte llegar". Bastante tenemos ya con estar perdiendo el silencio, la quietud, la bulla, el recogimiento, los rincones, la luz y la sombra
Será el mismo pregón el que intente razonarlo, narrando con palabras propias lo que llega, lo anhelado, lo revivido, como coordenadas que nos guían por ese sentimiento tan melancólicamente sevillano de echar de menos lo que aún no ha llegado precisamente, porque ya se está marchando. No se trata de entenderlo, solo de sentirlo.
Un rincón muy cofrade / Reyes Aguilar
Serán atriles las calles por donde vamos, por donde volvemos, por donde esperamos, donde el niño se sienta, los tacones se descalzan o el nazareno mueve los dedos entumecidos. Y serán atriles las mesas del salón donde los dobladillos de las túnicas se hilvanan con los niños nazarenos subidos encima, con el acerico lleno de alfileres y el metro rodeando el cuello de su abuela. Y serán atriles las torrijas que desde el miércoles de ceniza aguardan en la cocina, dispuestas a cederles el sitio a las de abajo, deliciosa inferioridad de miel, vino, huevos y un palito de canela. Y serán atriles los ensayos de las bandas o la mudá con un misterio envuelto en sábanas que te sorprende acompañado del cortejo de coches y un autobús de Tussam sin que nadie se moleste, ni nadie lo perturbe.
En las calles aún se guarda la esencia cada vez más lejana, cada vez más de controles de aforo, corbatas de nudo gordo y voces que cantan a todo lo que ya se ha cantado en notas musicales, en bolas de cera, en saetas, en el andar silencioso de nazarenos blancos, en crujir de trabajaderas o en las órdenes del capataz. Todo está dicho donde se dice todo. A Sevilla le pregonarán su Semana Santa desde un atril, pero antes ya habrán hablado los ojos desde tantos carteles y estampas, ojos que nos miran, mires donde mires, sea donde sea. Serán la emoción y los sentidos los que nos pregonen lo que cada año nos sorprende, siendo las mismas bambalinas las que se vuelvan a mecer.
Las palama del Domingo de Ramos / Reyes Aguilar
Será la primavera sevillana sobre los pies, sobre sus calles, la que hablará para quien quiera escucharla cuando de repente, el azahar explote y nos sobre el jersey, nos remanguemos las camisas y nos tiremos a la calle a dejarnos vivir y morir envueltos en esa atmósfera mágica y efímera que embriaga de primavera a Sevilla en sus colores, sabores y olores, en respiraderos, miel de pestiños, albero en los vasos, tisú, hilos de oro, montes de claveles, azules de cielo y soles de infancia.
Serán sus calles las que inviten al velador, al paseo ombliguista, al regodeo, a la ojana, a la charla y a la tertulia apasionada e improvisada entre incienso, chicharrones, estampas de vírgenes y cristos, verdadero relicario de la muy mariana y tabernera ciudad de Sevilla. Serán las cuentas de tiza sobre las barras de madera las que pregonen, porque ellas son las que lo cuentan todo sin decir nada.
Noticias relacionadas y más
Cuándo es el pregón de la Semana Santa de Sevilla 2026: fecha, horario y dónde verlo
José Antonio Rodríguez: "Una de mis preocupaciones es llegar al final del pregón con voz"
El mejor pregón de lo que está por llegar: Sevilla se echa a la calle en la penúltima semana de Cuaresma
Los balcones del centro se preparan para la Semana Santa sevillana / Reyes Aguilar
En 1921, el periodista sevillano Manuel Chaves Nogales dejó escrito: "Démonos a recorrer las calles olvidadas, de la ciudad, las calles silenciosas, las que son como el relicario de la vida sevillana… nunca, como en estos días, hablaran hondo y claro". Dejemos hablar a las calles, oigámoslas, porque lo demás, ya está todo dicho.
