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Las bolsas se rinden al 'HALO', el nuevo acrónimo de moda

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14.03.2026

Llego al concepto de HALO a través de una de mis 'newsletters' favoritas del Financial Times, el Unhedged que lidera Robert Armstrong.

En un momento en el que todos los ojos están puestos, guerra aparte, en una IA que llega a pasos agigantados y en las ingentes cantidades que se están destinando para soportar su funcionamiento, tanto en energía como en centros de datos o, simplemente, en procesadores, HALO hace referencia a la necesidad de proteger las carteras a través de la inversión en compañías que respondan a un patrón: High Assets, Low Obsolescence.

Como suele suceder en casi todos estos casos, el origen del término hay que buscarlo en… Goldman Sachs.

Y lo que viene a decir es que, está bien que nos metamos en el agujero negro de lo que está por llegar de lo que apenas sabemos el qué, el cuánto, el cuándo o el cómo, pero que, siendo así, tiene todo el sentido utilizar como contrapeso las aburridas utilities, las denostadas telcos o las atractivas materias primas. Cosas que se toquen y que estén llamadas para permanecer mucho más allá de lo que dura un ciclo en tecnología.

De hecho, el gráfico adjunto pone de manifiesto cómo, al menos en Estados Unidos, todos estos sectores han batido al índice en los últimos seis meses, poniendo de este modo de manifiesto la voluntad de las manos fuertes de proteger sus carteras y asegurarse, frente a la incertidumbre de lo que está por llegar, un flujo constante de rentas vía dividendo y recompras de acciones.

Que, por otra parte, parece que tiene todo el sentido.

Por lo demás, en 'La Mañana de McCoy' de esta semana nos hemos entretenido en alguna otra cosa que lo mismo les sirve para liderar la conversación (para estar en la lista, lean hasta el final del post).

La deuda privada se desmorona como un castillo de naipes.

El mercado de deuda privada ha crecido exponencialmente en los últimos años, alternativa a la financiación bancaria.

Tanto que nos ha llevado a advertir varias veces en estas mismas líneas sobre algunas de sus características, que recordaban a lo que condujo a la gran crisis que arrancó en 2008. A saber: dudosa calidad del crédito, inadecuada distribución del mismo (incluido ‘retail’), valoración de liquidación, riesgo de contrapartida, falta de liquidez, escasez de garantías y así sucesivamente.

Era un accidente a punto de ocurrir y… ha ocurrido.

La caída en desgracia de dos recién llegados como MFS o Blue Owl han puesto en jaque a todo el sector, generando una cierta sensación de ‘déjà vu’ respecto a lo que sucedió hace casi ya dos décadas.

Pero lo relevante es que no solo ellos han sufrido -y con ellos sus inversores y prestamistas- sino el conjunto de la industria. La leche que llevan este año los Apollo, Blackstone o KKR de turno es sideral, al tomar el mercado la parte por el todo. Algunos han perdido la mitad de su valor bursátil desde finales del 24 pese a las buenas perspectivas que acompañaban al capital riesgo los últimos meses

Y es que no hay nada peor en este tipo de activos que limites los reembolsos, que es lo que está pasando.

La pregunta es si estamos ante una oportunidad o, por el contrario, ‘the worst is yet to come’. Uno tiende a pensar que lo primero dada la capacidad de estas gestoras de cubrir agujeros pero, ‘who knows?’

(post del 11-03-2026)

Kharg, esa pequeña isla que es el termómetro de la Guerra de Irán.

En los ataques US-Israel a Irán hay una localización estratégica que ha quedado inmune.

Se trata de la isla de Kharg.

Hablamos de la principal terminal de carga de crudo del país, capaz de servir hasta siete millones de barriles diarios, nueve de cada diez de los que la nación exporta.

Su destrucción no solo pondría más presión al mercado de petróleo sino que dificultaría enormemente cualquier recuperación posterior, limitando además el potencial de acción de un nuevo gobierno.

De ahí que, de momento, ni se la toque pese a los ataques iraníes a activos similares en otros países del Golfo. De hecho, ha seguido operando con ‘normalidad’ estos días.

Precisamente por todo esto se trata de LA instalación a monitorizar.

En la medida es que se convierta en objetivo militar, la suerte está echada y entraríamos en un punto regional de no retorno.

Mientras que esto no ocurra cabe pensar que hay opciones para un nuevo escenario que las propias facciones locales y los ingentes intereses económicos convierten en mucho más difícil de lo que algunos piensan.

Incluida la Casa Blanca.

(post del 10-03-2026)

Viviremos para el Estado: la tasa de dependencia a futuro da miedo.

Vuelta al cole tras una semana de baja por lesión para hablar de EL tema, que no es guerra o energía sino demografía.

Más allá de conflictos bélicos o de mayor o menor escasez de suministros, la humanidad está sentando las bases para su extinción.

Así se desprende de las tasas de natalidad del mundo desarrollado y de la imposibilidad de reponer en su totalidad con inmigración la población local que se va perdiendo paulatinamente.

Como siempre, lo explica mucho mejor que yo el The Big Read del FT del pasado viernes por lo que adjunto enlace y gráfico más relevante: el de la tasa de dependencia a futuro que da verdadero miedo.

Pero más allá de los ‘economics’ a los que se refiere el artículo, la realidad es que vamos a un futuro distópico en el que realidades como las de ‘El Cuento de la Criada’ no se antojan tan lejanas y en el que, oh paradoja, sucederá que solo se viva para el Estado, heredero universal de muchos bienes.

La única esperanza pasa, no por esos incentivos que no funcionan o por tratar de poner parches a un problema estructural, sino por recuperar el sentido de trascendencia cuya pérdida es la causa última de buena parte de lo que está pasando.

Desde ese punto de vista, la vuelta de la espiritualidad en la sociedad una buena noticia.

Claro que ya se sabe: a Dios rogando y con el mazo dando. Y, en esto de la procreación, muchos disfrutan con el proceso pero evitan el ‘output’.

(post del 09-03-2026)

Ay, Europa: en una sociedad de extremos, el guerracivilismo llama a la puerta.

Desde sus comienzos servidor ha pensado que el fenómeno Vox había llegado para quedarse.

Si el presente te da señales de lo que va a deparar el futuro, lo que estaba pasando en Europa con el auge de la extrema derecha aventuraba algo similar en España. Más teniendo en cuenta el sectarismo gubernamental, los problemas con bienes de primera necesidad o la alfombra roja a la inmigración, entre otros factores.

Sin embargo, y aunque las encuestas digan que es en este espectro político donde los jóvenes encuentran su acomodo, un movimiento en sentido contrario empieza a surgir con fuerza en países como Alemania (ver gráfico).

Y es muy preocupante.

Porque el auge de la extrema izquierda entre las nuevas generaciones aventura una polarización política, llámame exagerado, ‘guerracivilista’, entre otras cosas, por la menor formación, el mayor sesgo informativo y la falta de esperanza.

De ahí que sea tan suicida el que los partidos de centro, con tal de debilitar al rival, alienten el crecimiento de los radicales (PP-Podemos o PSOE-Vox). O que no encuentren consensos ‘de estado’ que permitan protegerse frente a ellos y su modo de hacer política.

Qué son opciones legítimas, claro está. Pero focos de inestabilidad y confrontación también.

Y, o se corrige ahora, o prepara las trincheras.

(post del 13-03-2026)

Así son las cosas y así se las hemos contado. La semana que viene más y, seguro, mejor. Y si alguno no aguanta hasta el sábado y quiere ‘La Mañana’ cada día en su móvil a primera hora por WhatsApp, que me mande su móvil por mensaje de Linkedin y le meto en la lista cuando pueda.

Porque lo que no se da se pierde. Siempre.


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