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No te quejes tanto: antes le ponían impuestos a las velas y a las ventanas

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29.03.2026

Si los impuestos hablaran, dirían: "He venido a robarte". Sin embargo, las únicas que hablan son las paredes. Este imposible, fraguado para señalar la cautividad de secretos y miserias dentro de casas y saunas, lo hacen posible los libros, el periodismo, Villarejo, las columnistas de El País y algunos vasos extraoficialmente pegados a los tabiques del vecino. Al final, todo se sabe, como si el gotelé deviniera parlanchín y los ladrillos vocearan tu vida. Si no fuera así, no sería posible este libro: window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Si las paredes hablaran (Capitán Swing), de Lucy Worsley.

Se trata de un ensayo sobre el hogar, entendido como eso que ahora no puedes comprar y que en la Edad Media tenía cualquiera. Worsley invade casas del Medievo, de la época Tudor y de la época Victoriana, y en muchos casos sorprende que, sin Idealista, todo el mundo tuviera una casa bastante grande.

La casa como Dios manda dispone de cuatro estancias principales, salón, baño, cocina y dormitorio, y a todas ellas dedica la autora innumerables aproximaciones. Cuesta transitar por los domicilios de este ensayo sin acordarse de las familias que hoy alquilan una sola habitación, y esa es su casa. No puedes llamar hogar a un espacio donde no es posible perder de vista a tu madre simplemente cerrando una puerta. La casa familiar sólo........

© El Confidencial