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La lista de cosas que no nos caben en Sevilla

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09.04.2026

09 de abril 2026 - 04:00

Los aparcamientos para motos son cada vez más pequeños, como los pisos de nueva construcción, o directamente no existen. Ha terminado la obra de la calle Méndez Núñez y, oh sorpresa, no caben las motos. Hay que estacionarlas en diagonal en el mejor de los casos, como cuando a uno se le salen los pinreles del catre de un hotel y tiene que buscar la diagonal como una escultura barroca. En Sevilla hay una lista extensa de cosas que no nos caben. No cabe nada en la Encarnación asfixiada por las Setas dejando la sensación agobiante del increíble Hulk con la camisa a punto de estallar, no cabe un turista más, no cabe una cofradía más de tal forma que se incendia una puñetera freidora y se arma un lío, no cabe una tienda más de yogures griegos, no cabe un tontucio más saliendo retratado en las redes revestido con la túnica y sin antifaz (¿dónde dejamos el anonimato y el respeto al hábito, almas mías?), no cabe un bar más montado por cualquiera al que se le ocurra montar un bar, no cabe un rótulo estridente más afeando edificios y paisajes catalogados, y, por supuesto, no cabe una moto más cuando deberíamos tener capacidad para estacionar muchas y, sobre todo, muchísimas bicicletas. En Sevilla vendemos motos, sobre todo desde los despachos de la Plaza Nueva, pero no tenemos donde guardarlas.

Tenemos la esperanza de que haya más zonas donde dejar la moto, ya que tenemos un alcalde motero. Oseluí es motero porque usa moto, no porque venda motos. ¿O sí? Juzguen ustedes. Pena da ver la Costanilla invadida de estos vehículos donde está el recolecto jardín dedicado al doctor Ismael Yebra Sotillo, que murió siendo un pedazo de médico, un magnífico director de la Real Academia de Buenas Letras y, sobre todo, un señor que se dedicó a hacer el bien y no al oficio de figurar. Pues lo dicho:es lamentable ver esa parte alta del centro de Sevilla con motos que provocan un bloqueo, la sensación de jardines enrocados como un rey tras las torres. Cada vez que Urbanismo haga una obra debería aplicar la cláusula de la sombra para que se tenga en cuenta la plantación de árboles, y también la claúsula de las motos, porque conviene dejar organizado el aparcamiento y no dar lugar al más que previsible desorden. Como pongan a la Policía Local a llevarse las motos mal aparcadas, hay que habilitar el Charco de la Pava como depósito. Pero resulta que estamos entretenidos con el pleito entre un fiscal de paso del Santo Entierro (han leído bien) y un agente por una discusión en el cortejo donde precisamente formaba la Corporación bajo mazas. Esta ciudad necesita centrarse. Somos únicos. Vamos como una moto, pero sin plaza para aparcar.

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