¡Treinta y tres, diga treinta y tres!
26 de marzo 2026 - 04:00
La ciudad supera de nuevo el listón de los 700.000 habitantes en el recuento provisional. Es la marca que defendió siempre el alcalde Alejandro Rojas-Marcos y que perdimos en los años del mandato de Zoido al ser los tiempos en que muchos sevillanos preferían residir en los pueblos, apostar por un modelo basado en casas unifamiliares, con espacios propios al aire libre y una menor presión fiscal. El dinero que la ciudad recibe o deja de recibir (la conocida como Participación en los Ingresos del Estado) en función de los empadronados no es tan significativo en comparación con lo que supone desde el punto de vista de la imagen. Nunca es un buen indicativo que la capital experimente una paulatina despoblación, ahora frenada por esa victoria moral de volver al dígito que manejamos como referencia. Figurar por encima o por debajo de Zaragoza es materia de titular periodístico, es un hecho probado y también un argumento para debates electorales, pero poco más. No entraremos en debates provincianos ni en perspectivas aldeanas. La gran clave, como siempre, son las infraestructuras que permiten el desarrollo de una urbe: cuántos años nos hemos llevado para tener una línea de Metro, cuántos sin conexión ferroviaria entre el aeropuerto y Santa Justa, cuándo resolveremos la falta de taxis, cuándo tendremos la red completa de tranvías, cuándo San Pablo dejará de ser una terminal de líneas de bajo coste, cuándo el Puente del Centenario estará listo... La relación es extensa. Se podrían añadir otros muchos retos que debe asumir una gran ciudad:la respuesta al turismo masivo y la regulación del uso disparado (y en ocasiones disparatado) de la vía pública.
La población es un indicativo más como lo son muchos otros. Lograr tres mil empadronados más y superar los 700.000 supondrá que el Pleno del Ayuntamiento pasará de 31 a 33 concejales, luego la mayoría absoluta quedará fijada en 17 ediles, como fue hasta las elecciones de 2011 en que Zoido obtuvo la absolutísima de veinte. En la práctica pagaremos dos sueldos de ediles más. Yno necesariamente habrá un crecimiento en los fondos que reciba la ciudad. El éxito de Rojas-Marcos fue crear en los años noventa ese marco mental basado en una cifra que hizo de liebre. Han pasado treinta y cinco años y seguimos operando con ese listón de referencia. Pero a ese nivel no es tan relevante el número de habitantes, aunque el padrón nos haya dado varios bofetones con efecto en la imagen más que con un perjuicio real a la ciudad. No hay escala que garantice que a partir de 700.000 empadronados se asignan más recursos económicos. En cualquier caso, bien está la subida. Provisional, de momento.
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