Nuestros vivos retratos
Opinión | Una Ibicenca fuera de Ibiza
Nuestros vivos retratos
Inicio del curso escolar en el CEIP Mestre Lluís Andreu en Formentera / Carmelo Convalia
El curso escolar reabre con huelgas y loables reivindicaciones entre el profesorado: mejoras en la enseñanza pública.
Y del otro lado de la moneda —con dos cruces—, el unboxing del último informe PISA, un estudio coordinado por la OCDE que desde el año 2000 evalúa a estudiantes de 15 y 16 años al término de la educación obligatoria. Según reza el propio PISA, con el objetivo de «ofrecer una fotografía comparativa de las competencias que el alumnado ha adquirido y de cómo estas pueden utilizarse en situaciones relevantes de la vida cotidiana». Una herramienta que podría facilitar la toma de decisiones identificando semejanzas y diferencias entre los 90 países analizados —38 de la OCDE y 52 asociados—. Pero siendo como somos, la utilizamos muchísimo más para tirar piedras sobre nuestro propio tejado.
Y sobran los motivos: España obtiene sus peores resultados de su historia en las tres áreas que se analizan: matemáticas, lectura y ciencias. En comparación con PISA 2015, nuestros pupilos manifiestan una bajada de 16 puntos en ciencias, 30 en matemáticas y hasta 45 puntos —la mayor caída— en competencia lectora. El 68% de los estudiantes son capaces de identificar la idea principal, localizar información o reflexionar sobre un texto de 400 palabras, pero solo el 2% comprende textos extensos y complejos.
Así, la prensa del día señalaba el desplome, el batacazo, el descalabro, el fiasco, y según el político entrevistado, el reparto de culpas iba del Gobierno y la Lomloe a las comunidades........
