Los partidos están descontentos de sus votantes
Los partidos están descontentos de sus votantes
El voto de capricho y el comportamiento irregular de los simpatizantes conduce a elecciones que defraudan simultáneamente a todas las siglas a concurso
La desconfianza de Vox frustra el primer intento para investir a María Guardiola. / Javier Cintas
Las culpas también pueden ser colectivas, las víctimas también pueden ser institucionales. Un observador incluso superficial de la vida pública española no solo certificará que los partidos políticos se sienten defraudados por sus votantes, sino que les sobran motivos para la decepción. Se ha instalado el voto de capricho, los afiliados no obedecen las directrices marcadas por las ejecutivas. Nadie se cree ya ni las mentiras de las distintas formaciones, que eran el principal mecanismo de sujeción colectiva. Suerte que la guerra de Irán desvía la atención de un despropósito de repercusiones insospechadas.
Los partidos están descontentos de sus votantes, según demuestra el último repecho electoral de Castilla y León. Tiene mérito lograr la insatisfacción simultánea de las tres formaciones que han reunido una mayor cantidad de sufragios. Fracasa el PP en su vocación frustrada de mayoría absoluta, se estrella el PSOE contra una salida inmediata de la convalecencia, dimite Vox de su cacareada vocación de ‘sorpasso’ a la derecha. En cualquier supermercado hay marcas que no cumplen con sus expectativas, olvidadas o proscritas. Cuando dimiten todos los productos del escaparate, el problema se traslada al establecimiento en su conjunto, llamado democracia en el ejemplo aquí abordado.
Si los partidos se sienten insatisfechos con los resultados acaecidos en Castilla y León, cabe imaginar la irritación de los votantes. Se barajan soluciones drásticas para saldar el desencuentro, pero ha quedado superada la cirugía radical descrita en el poema de Bertolt Brecht, «¿no sería más sencillo que el Gobierno disolviera al pueblo y eligiera a otro?». El dramaturgo disipado no podía imaginar que se tambalearía asimismo la solidez gubernamental. Así se demostró ayer en España, con los cinco ministros de Sumar reacios a reunirse con sus compañeros socialistas de gabinete. La oposición interna llevada al límite, aunque demasiado tarde para remendar el divorcio con los votantes.
El triunfo político es la mayor fuente de satisfacción descrita, por encima de los escarceos eróticos. Sin embargo, la ruptura radical entre votantes infieles y partidos trasnochados ha disparado los índices de insatisfacción ciudadana, ya nadie puede hablar de una victoria con todas sus radiantes consecuencias. La demostración más exacta de esta tierra de nadie se presenta en Extremadura, donde María Guardiola lleva casi medio año en funciones de un cargo que ostentaba en propiedad y sin sobresaltos insalvables.
Gracias a la feliz iniciativa de adelantar las autonómicas para exterminar a Vox, la temeraria Guardiola ha acabado más colgada de Santiago Abascal que Harrison Ford del replicante en la escena final de Blade Runner. Y todo porque los votantes no se emplearon con la contundencia adecuada, o desobedecieron simplemente la disciplina del PP. La candidata se dejó casi diez mil votos en su aventura equinoccial.
Aunque el acuerdo entre los partidos hermanos se cerrara de inmediato, Guardiola se ha pasado más tiempo en barbecho que en el ejercicio de sus funciones, en el se no de un partido que denuncia acerbamente el absentismo laboral ajeno. La presidenta extremeña no pasará a la historia por su labor de gobierno, sino por haber abrazado explícitamente el feminismo de Vox, un agravio adicional a su vecino irremplazable.
Si la ultraderecha moderada gozara de sentido del humor, Vox se ofrecería a votar de inmediato a cualquier candidato del PP a la Junta de Extremadura excepto a la propia Guardiola, perpetuamente en funciones. Cabe imaginar los balbuceos de Feijóo, ante esta propuesta entre Salomón y Herodes. También se encuentran en boxes los candidatos populares a Aragón o Castilla y León, de nuevo por decisión de los votantes que enfurecen con razón a sus partidos respectivos. Gobernar consiste en no hacerlo, según demuestra el mantenimiento de presidentes Bartleby en expectativa de destino. Conforme pasa el tiempo, el disparate de las dos elecciones regionales anticipadas ofusca al correctivo impuesto al PSOE.
De hecho, la multiplicación de los desencuentros del PP con sus pretendidos votantes no obedece a un sesgo hostil a los conservadores. Se debe únicamente al eclipse absoluto del PSOE, donde el éxodo de los fieles se ha acelerado en desbandada. Solo en Extremadura se dejó más de cien mil votos, diez veces más que el derrame sufrido por Guardiola. Aunque los socialistas tienen todo el derecho a quejarse del deficiente entusiasmo de sus votantes, tampoco ayuda la inclinación de la jerarquía a nombrar como secretarios de organización a los peores enemigos del partido, incluida la actual.
Noticias relacionadas y más
Sánchez minimiza como un “salseo” la crisis con Sumar por la vivienda que paralizó el Consejo de Ministros
PP y Vox cruzan reproches tras la investidura fallida de María Guardiola en Extremadura
Guerra sense morts ni ferits
La aparición esporádica de cometas al estilo de Gabriel Rufián no resuelve el problema del desencanto de los partidos con sus votantes. Al contrario, propone la extinción de las siglas para tranquilizar a los electores. Las formaciones clásicas han pasado de concursar en las urnas al concurso de acreedores, que son los votantes desertores.
Suscríbete para seguir leyendo
Pepco abre su primera tienda en Mallorca: qué vende y en qué se diferencia de sus competidores
El Gobierno da un nuevo paso hacia la futura Ciudad de la Justicia de Palma
Estos son los municipios más felices de Mallorca según un estudio
La Guardia Civil denuncia al comercializador de una infravivienda de 10 metros cuadrados en Maria de la Salut
El Govern fija que los comedores escolares incluyan al menos un 10% de producto local y un 10% de ecológico
Kilian Jornet, a los 38 años, se sincera: “Hubo meses en los que no pagaba el alquiler para correr”
Multado con 200 euros por llevar la baliza v-16 pero no tener este otro elemento obligatorio en la guantera: la Guardia Civil vigila los coches mallorquines
Joan Fortuny, uno de los arquitectos que transformará el antiguo cine Metropolitan: 'Pere Garau es un barrio con mucha vida al que le faltan espacios de calma
Lucao y Dennis llevan al Palma Futsal a las semifinales de la Copa de España
Guerra sense morts ni ferits
Los partidos están descontentos de sus votantes
Iran amenza a "destinos turísticos" visitados por estadounidenses, un mercado al alza en Baleares: más de 333.000 visitantes en 2025 y nuevas conexiones aéreas en proyecto
