España inventa la huelga de ministros
España inventa la huelga de ministros
El plante ministerial ha causado pánico a izquierda y derecha, porque Feijóo imagina espantadas patrióticas semejantes de Vox, tal vez con pancartas incluidas
El mundo ya le debía literalmente a España el liberalismo y la guerra de guerrillas actualizada en Irán, pero la innovación geopolítica aporta ahora la invención de la huelga de ministros. El insólito desafío ha superado la capacidad de imaginación del tinglado político. Contagiados de la ola de absentismo laboral que nos invade, los cinco miembros de Sumar en el Gobierno rechazaban que Pedro Sánchez decretara únicamente a favor de los empresarios desahogados. Y exteriorizaron su descontento negándose a acceder al templo máximo de la Moncloa, por mucho que hayan pretendido suavizar su rebelión a posteriori.
La exaltación de la condición ministerial se plasma en el consejo de ministros, el sueño de todo español de bien con independencia de dictaduras o democracias. Sánchez ya ostentaba el dudoso título del presidente del Gobierno más insultado de la democracia, pero nadie esperaba que el gabinete se sumara al coro de agravios. La búsqueda de metáforas obliga a remontarse al desdén de los lacayos hacia el rey de reyes en los últimos días del Sha en Teherán, en cuanto los burócratas detectaron que la llegada de Jomeini era inevitable.
Nadie olfatea con mayor precisión el deterioro de un líder que sus subordinados. No cabe hablar por tanto de rasgo de coraje, sino de finura colectiva en la percepción del ocaso de Sánchez. El rico anecdotario del consejo de ministros llevaba a Adolfo Suárez a evocar las frecuentes salidas de Fernández Ordóñez de la reunión, no tanto por razones fisiológicas cuanto por la urgencia de compartir opiniones con sus periodistas de cabecera. La huelga sin convocatoria previa se adentra en otra dimensión, la confrontación abierta con el presidente todopoderoso.
Una vez celebrada la rebelión, cualquier manual de management le hubiera indicado a Sánchez que solo disponía de dos alternativas saludables, la destitución o la dimisión disimulada de los agitados y agitadores. No hubo venganza, se certificaba así la impotencia del presidente del Gobierno. Los ministros se conceden un periodo de reflexión para analizar si el cargo les merece la pena. El paso siguiente será asaltar en grupo el humidor que preserva los habanos presidenciales.
El alzamiento ministerial, contagioso aunque circunscrito de momento a carteras no socialistas, adelgaza la lista ya menguada de peripecias nunca protagonizadas por Sánchez. Defenestrado desde la cima por su propio partido, restaurado en la secretaría general cuando algunos de sus actuales lugartenientes lo tildaban de loco, coronado en una moción de censura sorteando al Rey, derrotado en más investiduras que cualquier otro candidato a la Moncloa, artífice del primer y segundo Gobiernos de coalición. O camino ahora mismo de superar a Aznar para convertirse en el segundo presidente en longevidad, solo por detrás de Felipe González.
En la vocación histórica de engarzar acontecimientos, la huelga de ministros ahonda el cierre patronal del Gobierno decretado unilateralmente por Sánchez dos años atrás, cuando creyó violentada su integridad conyugal por el juez Peinado. La aspiración universal a la condición de víctima lleva camino de arruinar las jerarquías más acreditadas. Por fortuna, la rebelión se mantuvo intramuros del palacio, aunque nadie puede descartar una futura sentada de ministros díscolos en la escalinata de entrada, al alcance de los flashes.
El eco de la primera huelga de ministros no se ha mantenido a la altura de su impacto histórico. Hasta la oposición más irredenta ha escatimado las críticas a la debilidad de un Gobierno que no atiende ni a sus convocatorias. La derecha escarmienta en gabinete ajeno, y soslaya el escándalo porque Feijóo imagina espantadas semejantes de Vox, tal vez, con la inclusión de pancartas reivindicativas.
La fatiga de materiales es una broma por comparación con el cansancio esencial que lastima al Gobierno. Los cinco ministros que se plantaron, tan asustados de su gesta que eluden cualquier comentario, no se hubieran atrevido a desafiar al Sánchez de 2020 . Por aquel entonces, todavía se resistía al abrazo de Podemos, ahora tiene que calificar de «salseo» la descripción del mayor acto de indisciplina registrado en la Moncloa.
Sánchez perdió en primer lugar la conexión con el poder judicial, erigido hoy en una fuerza partidista a la altura de los ayatolás iraníes. El tránsito por el poder legislativo supone un calvario que el presidente intenta evitar a toda costa, el juego al escondite con los Presupuestos bastaría para desacreditar un mandato. El desnudamiento de que el presidente carece de autoridad alguna sobre sus ministros enfatiza el más difícil todavía de la legislatura iniciada en 2023.
La huelga de ministros delata y acentúa la irracionalidad de las decisiones más estrictamente partidistas de Sánchez. Cuesta imaginar, por ejemplo, los beneficios que se derivan de despachar a Andalucía a María Jesús Montero que, a todas luces, preferiría ser nombrada embajadora en Irán. El ruido ambiente impide percibir la soledad sobrecogedora del presidente del Gobierno, un aislamiento de la realidad circundante que le impide dialogar de tú a tú ni consigo mismo.
Suscríbete para seguir leyendo
Rafa Nadal responde a Demichelis: 'No me he perdido ningún partido del Mallorca durante toda la temporada
La tercera Fira de l'Ensaïmada llega a Mallorca: dónde y cuándo se celebra
Calendario escolar 2026-2027: inicio de las clases, vacaciones y días festivos
Mallorca acoge la primera tienda Decathlon pop-up en Baleares: dónde está y cuándo abre
Palma ampliará la ORA al Eixample: estos son los primeros barrios que tendrán zona azul
Jaume Font, alumno de FP, tras un mes en una empresa de instalaciones eléctricas: 'Cuando acabe las prácticas, si quieren que me quede, planeo seguir aquí
Una empresa regala un minicoche eléctrico a los más pequeños del Área de Pediatría de Son Espases
El aeropuerto de Palma aún en obras se somete a otra prueba de estrés con el inicio de la Semana Santa y la temporada turística
La gran familia del deporte balear se cita en Son Moix
Vox, cent per cent d’absentisme laboral
Amistoso: España - Serbia, en directo
España inventa la huelga de ministros
La artista y fotógrafa Paula Artés retrata en el Centre Catany el poder en el Palco de Honor de Florentino Pérez
Inicia la Semana Santa con la procesión de los Estandartes
FOTOS | Inicia la Semana Santa con la procesión de los Estandartes
