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¿Pero existe el andalucismo?

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23 de abril 2026 - 03:08

Alas elecciones del 17 de mayo no se presenta ningún partido, o por los menos ninguno con alguna posibilidad de obtener escaño, que lleve el andalucismo como eje de su oferta ideológica. El que más se le podría acercar, Adelante Andalucía, aparece ante los electores como una formación de ultraizquierda que se pelea con otras en ese confuso espacio más que como un partido de exclusiva obediencia andaluza, como lo fue el fracasado Partido Andalucista hasta que terminó arrinconado por los electores y destrozado por sus mil errores.

¿Significa esto que el andalucismo sea una ideología fracasada? ¿O más bien ocurre todo lo contrario? Todos los partidos que se presentan a las elecciones se proclaman andalucistas y el que tiene más posibilidades de ganar, el PP, lo hace con la fuerza del converso que sabe que tiene que hacerse perdonar un pasado de escaso fervor andaluz. Como todas las elecciones en España, las de dentro de poco menos de un mes en Andalucía va a ser cosa de dos y vamos a ver competir el andalucismo flojito y de mollete de Juanma Moreno con el de acento cañí de María Jesús Montero.

En ambos casos el andalucismo actúa como un complemento necesario para adaptar al territorio estrategias que son mucho más nacionales que locales. El andalucismo no deja de ser un adorno que queda bien, como demuestra cada vez que puede Juanma Moreno sacando a pasear del brazo a Alejandro Rojas Marcos, líder histórico y refundador de la ideología, o María Jesús Montero envolviéndose en la bandera para denunciar las mil plagas que la derecha ha extendido por la región.

Así que, según se quiera mirar, el andalucismo o está más vivo que nunca y lo impregna todo o es un fósil político. Lo único indudable al respecto es que el proyecto político que un día no tan lejano intentó configurar en Andalucía un paisaje político similar al que se demostraba enorme utilidad en Cataluña y el País Vasco está muerto y enterrado y que lo que hoy se esconde tras esa etiqueta es una suerte de folclorismo de banderita que no tiene nada que ver con aquello. Las razones que explican esta deriva son tanto de carácter histórico y político como económico. En la configuración de una conciencia regional, como en tantas otras cosas, Andalucía se quedó a medias. La prueba más evidente es el andalucismo de juguete con el que el PP y el PSOE se presentan a estas elecciones.

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