La Sagrada Família, un motivo de orgullo
Barcelona necesita recordatorios para sentirse orgullosa de sí misma. Durante demasiado tiempo, el relato sobre la ciudad ha estado dominado por el desencanto y una fatiga colectiva que parece poner en cuestión el modelo urbano, la convivencia e incluso el futuro. Debatir, criticar y exigir más es legítimo. Pero existe una diferencia clara entre el espíritu crítico y la inercia de la queja permanente. Y, demasiado a menudo, esta última pesa más de lo deseable.
Por ello resulta tan........
