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Lo del empure de Sánchez

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06.07.2026

1- Estamos viviendo un tiempo apasionante. Literalmente: estamos viendo, en tiempo real, el proceso que llevará a la cárcel a un presidente de gobierno democrático –en ejercicio, en traje de faena– en Occidente. Ni más ni menos. Se dice rápido. Se trata de algo que no se ve todos los días, ni siquiera en todas las épocas. La razón del empure sería, recuerden, dos motivos de índole espiritual, según los mire el PP o el Tramo Alto de la Justicia –mira, ya puestos, a partir de ahora TAJ–: la a) permanencia en el poder del PSOE, ese gobierno ilegítimo 24 sur 24, por un tiempo más prolongado de lo previsto y, más aún, de lo deseable, lo que ocasiona daños y pérdidas en el PP, o por b) haber limitado la labor de Legislativo y Ejecutivo que, abnegadamente y por el mismo precio, desarrolla el TS, esa máquina que, como el ordenador de Terminator, empezó a tener una inteligencia propia una mañana de 2017. Ayer, me temo, Sánchez entró ya en lo que sería la pura y dura fase John Dillinger, oficialmente y de manera solemne, cuando MAR –una patología local, un oficio que no existe en la UE; como tantos héroes de hoy, será un ser ridículo en el futuro, un símbolo de una época baldía, como les sucedió a los serenos y a los procuradores a Cortes– comunicó, vía X, el próximo empure de Sánchez. Con un p’alante, ese que-le-den-café-mucho-café revisitado. 

2- Como ya sabrán, estas opciones judiciales vienen de EEUU, espejo en el que el TAJ se ha visto y, como Narciso, se ha gustado y se ha tirado al agua. Por lo que es preciso ir observando lo que ocurre en el modelo, para ir describiendo el epígono.

El TS de EEUU utiliza como método interpretativo de la ley la voluntad del legislador. Es decir, se retrotrae a hace dos siglos, cuando la voluntad del legislador la integraban señores blancos

El TS de EEUU utiliza como método interpretativo de la ley la voluntad del legislador. Es decir, se retrotrae a hace dos siglos, cuando la voluntad del legislador la integraban señores blancos

3- El TS de EEUU es difícil de describir en su inconstancia, les decía el último día. Hasta que The Washington Post, el pasado 1J, realizó una descripción severa y funcional de las decisiones del TS en el trumpismo 2.0. Con resultados sorprendentes. En efecto, respecto a su apoyo a Trump, el TS resulta impredecible. Hasta que lo estudias y es claro como un libro –claro–. De ese estudio se desprende que el TS apoyó, en todo momento, la autoridad de Trump en el trance de doblegar al Ejecutivo y crear, con ello, un poder más vertical. También ha colaborado para ampliar las restricciones a la inmigración, legal o ilegal. Pero no ha colaborado para imponer barreras comerciales, modular la economía, ni redefinir quién es o no norteamericano. Es decir, el TS –de mayoría conservadora; e, importante, con tres de sus miembros elegidos por Trump 1.0– es conservador. De una tradición conservadora dilatada, rancia, que arranca con Nixon y Reagan. Pero no es maguista. Por lo que colabora con Trump hasta un límite, el de su tradición. Momento en el que se pronuncia en contra. Curiosamente, me dice un señor que sabe, para todo ello, el TS de EEUU utiliza, siempre que puede, como método interpretativo de la........

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