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Más complicado que lo de Rufián: la compleja construcción del Frente Popular hace 90 años

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17.02.2026

El 16 de febrero de 1936 las izquierdas ganaron en España. Por muy poco. El sistema electoral de la época permitió ensanchar una victoria que en realidad había sido mucho más ajustada, y tras una tensa campaña electoral que dividió al país en dos. Un 47% de la izquierda frente a un 46% de las derechas. Apenas 100.000 votos de diferencia. El camino a la construcción del Frente Popular, como ya advertimos en el título del artículo, no fue un camino de rosas.

El fracaso de la coalición de izquierdas que gobernó el país entre 1931 y 1933 supuso grandes avances, pero también una profunda decepción en gran parte de los sectores populares que habían votado por la República el 14 de abril. Durante el llamado bienio progresista el gobierno extendió la educación pública y los derechos laborales, pero no llevó a cabo la reforma agraria y terminó recurriendo a la violencia para reprimir a los sectores más combativos de la clase obrera y del campesinado. También impuso la Ley de Vagos y Maleantes, una verdadera ley antipobres que también penalizaba ciertas formas de sindicalismo asociadas a la CNT.

La ruptura de la coalición entre los republicanos y el PSOE fue el primer paso para el hundimiento de las izquierdas en las elecciones de noviembre de 1933. La resaca política de este derrumbe sería una fuerte suspicacia entre los diferentes actores políticos, así como la radicalización de un PSOE en el que muchos hacían autocrítica de la participación gubernamental y la colaboración con los republicanos como los dos grandes errores cometidos por el partido tras el 14 de abril de 1931.

La represión como pegamento

Para superar este estado de ánimo y llegar a una recomposición de las izquierdas ibéricas serían necesarias antes una serie de catastróficas desdichas en España y en todo el mundo: el triunfo del nazismo en Alemania, el golpe de Estado del canciller Dolfuss en Austria, la invasión de la Italia fascista a Etiopía, el auge de los distintos fascismo europeos, y sobre todo la fortísima represión de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934 por parte del gobierno de derechas del Partido Radical y la CEDA.

El temor a que las derechas siguieran el camino de Alemania convencieron a los líderes de las izquierdas para poner en marcha una alianza electoral

El temor a que las derechas siguieran el camino de Alemania convencieron a los líderes de las izquierdas para poner en marcha una alianza electoral

Los fusilamientos y ejecuciones extrajudiciales de revolucionarios, los castigos colectivos a la población civil, sobre todo en Asturies, los despidos y las listas negras de trabajadores significados política y sindicalmente, el encarcelamiento de cientos de militantes y cargos públicos, en algunos casos con denuncias de torturas, el cierre de locales y periódicos, la disolución de los ayuntamientos de izquierdas en toda España, y el temor generalizado a que una vez en el poder las derechas podían seguir el camino de Alemania, desmontando desde dentro la República del 14 de abril, tal y como Hitler había hecho con la República de Weimar, terminaron convenciendo a los líderes de las izquierdas de la necesidad de pasar página y poner en marcha una alianza electoral.

Dos personajes fueron claves en la construcción de algo que, finalmente, y en el último momento, terminaría llamándose Frente Popular: Manuel Azaña e Indalecio Prieto. El primero aportaba a los republicanos de clase media, organizados en Izquierda Republicana, un partido que había logrado........

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