¿Devolverá Hacienda esta vez los dividendos fiscales de la inflación?
No hay que echar la vista demasiado atrás para conocer los efectos que una guerra tiene sobre la inflación y el daño que genera a la economía: el terremoto ruso con epicentro en Ucrania desató un tsunami inflacionista como no se conocía desde los setenta y ochenta del siglo XX, aunque su derrota ha sido ahora más rápida que entonces. Y ahora el epicentro iraní con réplicas en todo Oriente Próximo amenaza con otra escalada de los precios energéticos que se filtrarán en todas las actividades con el riesgo de una recesión si la guerra dura demasiado.
El Gobierno, que vela por nosotros, ha activado ya una respuesta como la activada en 2022-2023 financiada por nosotros mismos, aunque con no menos entusiasmo encajará la indisimulada alianza que históricamente tienen los gobiernos con la inflación, su amigo público número uno, del que han obtenido generosos dividendos en los últimos cinco años: récord de ingresos fiscales y fuerte caída de la deuda pública relativa. Es urgente una ley que obligue a deflactar tarifa y deducciones del IRPF y neutralizar el efecto sobre el IVA, para evitar el castigo a los contribuyentes y el premio para Hacienda.
La guerra de Irán, o de Oriente Próximo, o de Estados Unidos e Israel, que tanto da, nadie sabe cuánto durará, porque las armas las carga el diablo, se sabe cuándo se desenfundan, pero nunca cuándo se envainan. Tiene mala pinta y podría consolidar una subida no cuantificable de los precios de la energía y otras materias primas, oleada inflacionista, subida de tipos, contracción del crédito, alertas en los mercados de deuda, desplomes bursátiles, ajustes de empresas, desempleo… y vuelta a empezar después de una factura muy negra. Un ciclo crítico que perjudica a todos, pero a unos........
