¿Cómo abrir la puerta con Perú?
En Perú, las cosas no se imponen, se construyen. No se anuncian para que ocurran; se instalan para que, con el tiempo, avancen.
Por años he sostenido -desde la experiencia directa, el análisis académico y el trabajo sostenido con actores en las distintas esferas en Lima- que uno de los principales problemas de Chile en su relación con el Perú no es la falta de iniciativas, sino la forma en que las piensa, las presenta y, sobre todo, las interpreta.
Lo ocurrido recientemente tras la visita del presidente electo José Antonio Kast a Perú, y las posteriores declaraciones del presidente peruano descartando públicamente la figura de un “corredor humanitario”, es un ejemplo casi de manual de esa incomprensión.
En Chile, rápidamente se habló de un “portazo”. Esa lectura no solo es incorrecta: es profundamente reveladora de cómo seguimos analizando mal al Perú desde Santiago.
Partamos por lo esencial. En diplomacia, una entrevista no equivale a una nota diplomática ni fija una posición cerrada del Estado. Menos aún en el contexto peruano, donde las declaraciones públicas suelen cumplir funciones internas antes que externas. Lo ocurrido no fue un rechazo........© BioBioChile
