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Ecomunitarismo, Educación de resistencia y Autarquía ante el cerco y la amenaza de bombardeo imperialista

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Es muy fácil escribir lo que sigue cuando como yo se es un profesor que goza de una buena jubilación y vive en un país que no corre el riesgo inminente de sufrir un devastador bombardeo yanqui. Quienes están expuestos a ese riesgo habrán de decidir si estas líneas tienen algo de valor.

El 12 de mayo de 2026 Donald Trump publicó en su red social un mapa de Venezuela cubierto con la bandera estadounidense y con el título "51° Estado". Y un funcionario de Fox News manifestó que oyó a Trump diciendo que considera seriamente la posibilidad de hacer de Venezuela el Estado número 51 de EEUU.

Ahora imaginemos que en 1814 un caraqueño le dice al también caraqueño Simón Bolívar que si persiste en su intento independentista el poderoso ejército español puede bombardear ferozmente a Caracas. Ante esa observación ¿Bolívar diría que hay que renunciar a la independencia y tratar de pasarla lo mejor posible bajo la bota española? ¿O por el contrario afirmaría que la independencia es una causa que (infelizmente) justifica y merece todos los sacrificios? Creo que no hay dudas de que la respuesta de Bolívar sería esta última. (Como se sabe, la mitad de la población venezolana pereció en esa lucha independentista).

Aquí nos limitaremos a introducir el tema anunciado en el título, escribiendo poco más que un "punteo", que exige desarrollos futuros por parte de quienes se interesen en la crucial cuestión que ahora abordamos. También aclaramos que partimos del caso de Venezuela (que conocemos a la distancia y por ende con todas las limitaciones que ello supone), pero pensamos que quizá estas reflexiones puedan tener valor para toda Nuestramérica (y el mundo). Y en tercer lugar señalamos que estas líneas dan continuidad a algunos artículos nuestros anteriores (ver "Notas ecomunitaristas sobre la defensa contra una invasión militar imperialista en Nuestramérica", 5 pp., 25/8/25, en

https://www.aporrea.org/ddhh/a344093.html , "Ecomunitarismo, Nuestramérica, y respuesta a la operación yanqui ‘Lanza del Sur’", 6 pp., 24/11/25, en

https://rebelion.org/ecomunitarismo-y-nuestramerica/, "¿Hacia dónde va Venezuela? Algunas notas ecomunitaristas", 14 pp., 30/1/26, en https://rebelion.org/hacia-donde-va-venezuela/ , y, "Ecomunitarismo, defensa militar antiimperialista y negociación en Nuestramérica: una actualización a partir de los casos de Venezuela y Cuba", 10 pp., 2/3/26 en https://www.aporrea.org/ddhh/a350357.html).

El cerco y la amenaza de bombardeo imperialista

El régimen del segundo mandato de Trump aplicó contra Venezuela una ofensiva de dominación imperialista que hasta ahora tuvo cuatro fases.

En primer lugar dio continuidad a la política de sanciones y bloqueo económico que venía de administraciones estadounidenses anteriores (al menos las tres anteriores), que se acompañó de un intento de aislamiento de Venezuela, en especial haciendo participar a los gobiernos aliados de EEUU (en primer lugar los de la Unión Europea y la OTAN) en esa política de sanciones. Tal política se acompañó de una poderosa y continua ofensiva mediática internacional que catalogaba al gobierno venezolano como dictatorial y narcotraficante. Como ya lo dijimos en otras oportunidades es un hecho que la poca transparencia del supuesto triunfo electoral de Maduro en su reelección de julio de 2024 le facilitó la tarea a Trump en su clasificación del gobierno de Venezuela como una dictadura.

En un segundo momento Trump ordenó el bombardeo de lanchas en el Caribe, que supuestamente llevaban drogas desde Venezuela hacia EEUU; y casi de inmediato aprovechó esa operación militar de cerco naval a Venezuela para secuestrar petroleros que salían o pretendían cargar en Venezuela, fragilizando aún más a la vital industria petrolera venezolana y la economía de ese país cuyos ingresos dependían en por lo menos un 80% de dicha industria. Así se completó el cerco económico total yanqui, privando a Venezuela de su principal fuente de ingresos.

En un tercer momento Trump ordenó que el 3 de enero de 2026, unas 150 aeronaves bombardearan diversos puntos de Venezuela, al tiempo en que un comando aerotransportado secuestraba a Maduro y a su mujer para llevárselos a EEUU donde serían sometidos a juicio. (Hay que decir que al otro día del secuestro la propia Justicia estadounidense dijo que el supuesto Cartel narcotraficante de los Soles, del cual Maduro había sido acusado durante años de ser el jefe, no era una estructura organizada realmente existente).

Pero Trump ya había dado el cuarto paso diciendo que asumía el control de la producción y venta del petróleo (y gas) venezolano, que pretendía poner bajo dominio de empresas estadounidenses; todo ello usando la clara amenaza de repetir (y amplificar) el bombardeo y de secuestrar (o asesinar) a otros dirigentes venezolanos,

Ante ese cuarto paso de inmediato el gobierno dirigido por la Presidente Encargada Delcy Rodríguez hizo aprobador sendas reformas de la Ley de Hidrocarburos y de la Ley de Minas que databan de los gobiernos de Chávez, introduciéndoles cambios fundamentales que facilitan la realización de lo ambicionado por Trump.

En artículo publicado al terminar la primera semana de mayo de 2026 por Luis Britto García (intelectual venezolano y apoyador de los sucesivos gobiernos del chavismo desde sus inicios), intitulado "Resisto, luego existo", se lee que tras el 3 de enero de 2026, toda la exportación petrolera venezolana es controlada por EEUU, y los ingresos por tales ventas son administradas por el Tesoro norteamericano (y una cuenta en Qatar); y así el gobierno venezolano recibe en cuentagotas el producto de aquellas ventas, según decisiones tomadas por Trump y su gobierno.

Ante esa realidad no se puede sino constatar que Venezuela ha perdido el elemento esencial de su soberanía económica, teniendo en cuenta el peso decisivo que la industria de hidrocarburos tiene en su economía. Ahora bien, un territorio sin soberanía económica es una colonia, una neocolonia, o un protectorado. Y en esas condiciones no puede tener una vida independiente, mucho menos con orientación antiimperialista, y aún menos, revolucionaria y orientada hacia la superación del capitalismo. (Chávez había levantado desde 2005 la bandera del "socialismo del siglo XXI", que aunque no tenía perfiles claramente definidos se definía como antiimperialista y con vocación poscapitalista).

El dominio imperial sin invasión terrestre

Entre otras, las experiencias de Vietnam, Afganistán, Irak y Libia (y la fracasada incursión de la brigada mercenaria armada por EEUU que fue derrotada en Playa Girón, en Cuba, en 1961), inducían a creer que el dominio imperialista sobre territorios con gobiernos considerados hostiles solo sería posible mediante una masiva y duradera invasión terrestre de tropas yanquis (eventualmente secundadas por contingentes aliados). Y a partir de esa suposición, y también a partir de la experiencia vietnamita, se consideraba que la resistencia revolucionaria debía organizarse como Guerra de todo el Pueblo, a partir de fuerzas milicianas capaces de derrotar al invasor en una prolongada guerra de guerrillas practicada en tierra.

Ahora bien, la actual situación venezolana hizo vana la organización (y supuesta decisión combativa) de los millones de venezolanos organizados desde Chávez en las Milicias, por la sencilla razón de que en Venezuela no hay ningún militar norteamericano ocupante a quien combatir. Un conocido comunicador que apoyó a Chávez desde el principio dijo que en la madrugada del 3 de enero de 2026 se presentó en su puesto miliciano y que su jefe, contactado por teléfono, le dijo que volviera a su casa para dormir.

¿Por qué el gobierno venezolano aceptó la actual condición neocolonial?

Los actuales gobernantes venezolanos y gente que los apoya desde dentro y fuera del país argumentan que la "Revolución bolivariana" continúa porque siguen gobernando personas que habían sido nombradas por Chávez y/o por Maduro. De hecho Delcy Rodríguez fue nombrada Vicepresidente por Maduro, y es gracias a eso que actualmente funge como Presidente Encargada, a partir de una decisión del Tribunal Supremo de Justicia venezolano.

Pero (además de notar que después del 3/1/26 algunos personajes clave han sido sustituidos, como el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ex Fiscal General, Tarek W. Saab), la pregunta que se impone es: ¿para qué y para quién gobiernan hoy esas personas? O sea, ¿en función de qué proyecto de país (desde el punto de vista humano-cultural-económico-político-ambiental) están gobernando?

Ciertamente que, en función de la situación neocolonial que han aceptado, no vemos cómo pueden decir que siguen........

© Aporrea