Los puntos sobre las íes
Los hechos en torno al doble terremoto ocurrido en Venezuela el 24 de junio revelan lo siguiente:
Las dimensiones de la tragedia, como coinciden tantos en señalar, no las determinó la naturaleza sino el grado de destrucción en que se encontraban las instituciones del país, y la consecuente falta de condiciones y preparativos para afrontarla. También por la corrupción que autorizó edificar sobre suelos sedimentarios sin cumplir con las normativas requeridas. En cualquier parte del mundo un sismo tan fuerte hubiera provocado destrozos, pero en un país preparado como Japón, por ejemplo, los daños, tanto humanos como materiales, hubiesen sido bastante menores;
El Estado venezolano –lo que queda de él– mostró ser incapaz de cumplir lo que se supone es su misión principal: proteger la vida de sus compatriotas, y atender oportuna y cabalmente sus necesidades en momentos de una tragedia. Demoró la movilización de personal y recursos para socorrer a las víctimas y/o lo hizo de forma incompleta, con pérdidas evitables de vidas. Muchos testimonios señalan, además, acciones de saboteo de algunos agentes a labores de salvamento de rescatistas, tanto voluntarios civiles venezolanos como provenientes de países amigos;
Este remedo de Estado no sirve para manejar una emergencia como la actual. Estructuralmente está incapacitado para ello. Quienes lo han detentado a lo largo del último cuarto de siglo lo han convertido en instrumento para controlar, reprimir y expoliar a la nación. Que Gustavo González López y Diosdado Cabello continúen al frente de los aparatos de seguridad de Estado delata fuertes intereses para que tales funciones se mantengan, pues son la base del poder chavista;
Estamos en presencia de un Estado fallido, incapaz de reconstruir a Venezuela luego del doble terremoto. Toca culminar las labores de rescate, limpiar miles de toneladas de escombro, sanear los espacios que se van recuperando, proveer servicios de salud y asistencia a los damnificados, garantizarles alimentos, agua y servicios públicos y, con base en estudios calificados, comenzar la construcción de infraestructura y viviendas en los lugares adecuados. Además de sus carencias técnicas e indisposición de quienes lo manejan, el Estado no tiene recursos........
