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Yo solo

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14.07.2026

China no puede ser sustituto de Estados Unidos, ni para España ni para Europa. El vínculo atlántico descansa sobre cimientos que ningún otro socio del planeta ofrece a la vez: una alianza de seguridad

El 8 de mayo de 1781, un malagueño de 34 años forzó él solo la entrada de la bahía de Pensacola. Los capitanes de la escuadra española llevaban días resistiéndose a cruzar la barra bajo los cañones ingleses, y Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana, embarcó en el bergantín Galveston y pasó el primero, con el fuego enemigo levantando columnas de agua a ambos costados. La escuadra le siguió, imagino que avergonzada. Semanas después Pensacola capituló y la Florida Occidental volvió a ser española, en la mayor operación anfibia de la guerra de la Independencia americana. Carlos III le concedió por aquella hazaña incorporar a su escudo un lema que todavía resuena: «Yo solo».

Casi ningún español sabe quién fue Gálvez. Casi ningún americano tampoco, aunque en 2014 el Congreso de Estados Unidos le nombró ciudadano honorario, distinción concedida a ocho personas en toda la historia del país, entre ellas Lafayette y Churchill, y aunque su retrato cuelga desde entonces en el Capitolio, saldando una promesa que el Congreso Continental le hizo en 1783. Porque España fue decisiva en la independencia americana. Lo fue con las campañas militares de Gálvez en el Misisipi y el Golfo, que quitaron a Londres todo un frente. Lo fue con la pólvora, las mantas y los uniformes que la casa Gardoqui embarcaba desde Bilbao hacia los puertos rebeldes. Y lo fue con el dinero reunido en La Habana en el verano de 1781, que permitió a Washington sostener el ejército que venció en Yorktown. Estados Unidos........

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