Cicatrices
Quién no tiene una. De pequeño o de adulto. Una caída o un tropezón. Un juego infantil o una operación de apendicitis. La bicicleta cuando no el monopatín, o una cesárea para que tu hijo nazca sin problemas. Una quemadura de un cigarro una noche de juerga o esos lunares extirpados para evitar males mayores. La típica brecha en la ceja o la temida mastectomía. Son cicatrices que acumulamos en nuestro cuerpo. Nos recuerdan que hemos vivido y, en ocasiones, que hemos sobrevivido.
Pero no siempre las cicatrices dejan una huella física o se perciben a simple vista. A veces no se ven, pero son indelebles como esa marca de los hierros que sostuvieron un brazo roto. Una ruptura amorosa, una........
