Ceder la palabra
Esto ya lo hemos visto antes. Sánchez no inventa nada. Cuando no le puede ir peor en España, se disfraza de líder mundial y construye su propia alianza de civilizaciones con la esperanza de obtener algún rédito interno. Todo muy legítimo. El problema es con quién ha elegido reunirse y juntarse. Cierto es que la política exterior es decisión del presidente del Gobierno, pero podría haber tenido más en cuenta a los españoles y menos su futuro........
