¿Qué representa la IA para los niños y adolescentes de todo el mundo?
¿Es un aliado que los acompaña en su crecimiento o un peligro que fomenta la dependencia? La respuesta dista mucho de ser blanca o negra.
Con el vertiginoso avance de la inteligencia artificial generativa, los productos basados en esta tecnología han penetrado de lleno en la vida cotidiana de más jóvenes. En China, por ejemplo, diversos estudios indican que más del 60 % de los estudiantes de educación primaria y secundaria encuestados han utilizado herramientas de IA generativa. Muchos de ellos recurren primero a la inteligencia artificial cuando tienen dudas académicas o atraviesan dificultades emocionales. Respaldada por ingentes volúmenes de datos y potentes algoritmos, la IA parece saberlo todo: no solo responde de inmediato y sin cansarse, sino que también recuerda las preferencias de cada usuario para adaptar los contenidos a sus gustos. Sin embargo, esa aparente «atención» personalizada no es más que una respuesta estandarizada, fruto del cálculo algorítmico, no una comprensión genuina.
Dado que los menores aún no han alcanzado la madurez emocional ni cognitiva, pueden confundir fácilmente el entorno virtual con el mundo real, e incluso generar una dependencia psicológica con las burbujas emocionales que la IA crea a su medida. Recurrir en exceso a estos sistemas para hacer los deberes, o dejarse seducir por conversaciones de apariencia humana, puede derivar en pereza mental y debilitar el pensamiento crítico, la empatía y las habilidades sociales. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte en sus........
