Un conejo malo, con buenas intenciones
Quizás lo que voy a decir no será muy popular, teniendo en cuenta la profunda emoción colectiva y global, pero el show de medio tiempo del Super Bowl, protagonizado por Bad Bunny, no es una prueba de talento. Es, sobre todo, una demostración de pertinencia. Y conviene separar esas dos cosas con cuidado porque no significan lo mismo ni producen los mismos efectos culturales.
La pertinencia tiene que ver con el tiempo. Con saber leer el clima, detectar la tensión adecuada y ocupar el lugar correcto cuando la conversación está madura. Es sensibilidad al contexto, oído fino para el momento, intuición de lo que está a punto de estallar. El talento, en cambio, tiene que ver con el oficio, con la profundidad, el riesgo, la construcción de una voz que no solo coincide con su época, sino que la incomoda. Una idea puede ser urgente sin ser profunda, necesaria sin ser artística o estar bien intencionada sin ser, por eso mismo, talentosa.
No podemos olvidar que este show y todos los anteriores, hacen parte de una aceitada y demoledora estrategia de marketing de la NFL, cuyo primer antecedente, en este formato,........
