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La pinza que viene entre el nacionalismo catalán y el vasco

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27.10.2019

Mal le tienen que ir las cosas al presidente en funciones para que, tras el show de la exhumación de Franco, con aparición estelar en el Telediario de las 3 de la tarde, se presentara horas después en el cementerio de la Almudena dispuesto a rendir ofrenda floral a las “Trece Rosas”, y para, en la mañana del viernes, llamar de urgencia a Antonio Ferreras, al que sencillamente detesta, pidiendo una hora de exposición pública en La Sexta a mediodía. La situación cara al 10-N pinta tan gris tirando a marrón, que el entorno del presidente recibió este mismo viernes como una gran noticia la decisión del Partido Nacionalista Vasco (PNV) de no suscribir un manifiesto que una docena de partidos nacionalistas de distinto pelaje acababan de firmar en Barcelona reivindicando el "derecho de autodeterminación” y exigiendo la libertad de los líderes separatistas catalanes condenados por el Supremo. "Es el único partido nacionalista del que te puedes fiar", dicen que Iván Redondo musitó al oído de Sánchez.

La realidad, sin embargo, dista mucho de la visión beatífica que de las intenciones del PNV tienen en la sala de máquinas de la Moncloa. Muy al contrario, entre nacionalistas catalanes y vascos lleva tiempo cociéndose una operación que, a expensas de lo que decidan las urnas dentro de 15 días, podría concretarse en algo parecido a una tenaza, una pinza urdida por ambos contra el Estado de la que a este le resultaría muy difícil zafarse. Hagamos un poco de historia reciente: el 3 de mayo de 2018, tras varios años de conversaciones en la oscuridad con Íñigo Urkullu, lehendakari del Gobierno Vasco desde diciembre de 2012, con mediadores internacionales de por medio, ETA anunciaba "el desmantelamiento total del conjunto de sus estructuras" y "el final de su trayectoria y su actividad política".

Este era el tenor de esa declaración: "ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino. Es la secuencia lógica tras la decisión adoptada en 2011 de abandonar definitivamente la lucha armada. En adelante, el reto será construir un proceso como pueblo que tenga como ejes la acumulación de fuerzas, la activación popular y los acuerdos entre diferentes, tanto para abordar las consecuencias del conflicto como para abordar su raíz política e histórica. Materializar el derecho a decidir para lograr el reconocimiento nacional será clave. El independentismo de izquierdas trabajará para que ello conduzca a la constitución del Estado Vasco. Esta última decisión la adoptamos para favorecer una nueva fase histórica. ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él".

Hace escasas fechas, el ex........

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