Volver a encontrarnos
Hay conversaciones que se quedan con uno. No necesariamente porque en ellas ocurra algo extraordinario, sino porque en medio se atraviesa una historia, una frase, una mirada, un olor, algo que permanece y que, con el tiempo, termina cambiando la manera en que miramos al otro. Cosas pequeñas o grandes de las que la vida está hecha.
Hace unos años tuve una conversación con una mujer muy distinta a mí, con quien se me hacía muy fácil ver aquello que nos separaba, nuestras motivaciones, nuestras experiencias, nuestras maneras de entender el país. Pero mientras hablábamos, sin darme cuenta, empecé a reconocer su humanidad. Empecé a comprender que sus ideas no existían aisladas de su vida, como tampoco existen las mías, pero en mí cambió la manera de mirarla a ella.
Aquella conversación puso frente a mí un nuevo desafío personal y profesional y terminó trazando una ruta que no imaginaba antes, la de crear y facilitar espacios donde personas diversas puedan encontrarse, escucharse y construir alrededor de aquello que tienen en común. He entendido que conversar no........
