La JEP, una justicia inútil
Dieciséis escoltas para cuidar a una persona que sembró de terror el país durante tantos años y que hoy posa como el más honrado de los colombianos, no dejan de ser una afrenta pública a la que hay que poner en sus justas proporciones.
Nos duele la patria cuando uno contempla a ese grupo de bandidos paseando su impunidad a lo largo y ancho del país, sin que les importe un higo los niños que violaron, las familias que desplazaron, los asesinatos que cometieron, aquellos jóvenes que llevaron a la guerra contra su voluntad y los miles de secuestros con fines extorsivos que cometieron para financiar sus fechorías.
A nosotros se nos........
