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Los líderes cubanos acaban de perder un aliado clave en Maduro

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Las imágenes de Nicolás Maduro esposado y siendo escoltado a un centro de detención de Brooklyn sin duda habrán incomodado a los líderes políticos de La Habana.

“Cuba va a ser algo de lo que acabaremos hablando”, afirmó el presidente Donald Trump pocas horas después de la operación del 3 de enero de 2026 para capturar al presidente venezolano. El secretario de Estado, Marco Rubio, se hizo eco de la advertencia de Trump: “Si viviera en La Habana y estuviera en el Gobierno, estaría preocupado”.

Como historiador de Estados Unidos y Cuba, creo que las relaciones de Washington con La Habana han entrado en una nueva fase bajo la administración Trump. Atrás quedaron el “deshielo cubano” de Barack Obama y las sanciones menos restrictivas de Joe Biden. En su lugar, la administración Trump aparentemente ha adoptado una política de cambio de régimen mediante la máxima presión.

Si esta administración se sale con la suya, 2026 será el último año del régimen comunista en Cuba, y pretende lograrlo sin la intervención de las fuerzas armadas estadounidenses.

“No creo que necesitemos (tomar) ninguna medida”, dijo Trump el 4 de enero. Y añadió: “Cuba parece estar lista para caer”.

Puede que Trump tenga razón. La captura de Maduro ha supuesto la pérdida efectiva del aliado más cercano de Cuba. El predecesor y mentor de Maduro, Hugo Chávez, era un admirador declarado del líder revolucionario cubano Fidel Castro.

Poco después de asumir el poder en 1999, el Gobierno de Chávez comenzó a suministrar petróleo en condiciones favorables a Cuba a cambio de médicos y, finalmente, la formación de las fuerzas de seguridad de Venezuela. No fue una coincidencia que 32 de los agentes de seguridad muertos mientras defendían a Maduro del avance de las fuerzas estadounidenses fueran cubanos.

Maduro sucedió a Chávez como presidente en 2013 y........

© The Conversation