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Perú se debate entre la polarización y el voto de rechazo: ajustadísimo resultado en las elecciones presidenciales

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08.06.2026

Después de una campaña con un récord histórico de 35 candidatos presidenciales y tras meses discutiendo sobre fragmentación política, volatilidad electoral y crisis de representación, el país dio un giro de 360 grados y llegó en la segunda vuelta exactamente al mismo lugar donde estuvo hace cinco años: una contienda entre Keiko Fujimori y el heredero político de Pedro Castillo, Roberto Sánchez.

“¿Por quién va a votar, señor?”, preguntábamos a los taxistas con los que nos topábamos. “Por el menos malo”, solía ser la respuesta.

Aunque en la primera vuelta de 2021 competían 18 candidatos y esta vez fueron 35, el desenlace es extraordinariamente parecido. En ambos casos, siete de cada diez peruanos votaron en primera vuelta por opciones distintas de las que finalmente llegaron al balotaje.

Tras la votación, las encuestas a pie de urna daban ganadora a Keiko, mientras el conteo rápido otorgaba la victoria a Sánchez. La Oficina Nacional de Procesos Electorales ONPE señalaba en la mañana del lunes, al 93 % escrutado, que Keiko obtenía un 50.091 % y Sánchez un 49.909 %.

Las informaciones disponibles antes de la jornada electoral apuntaban ya a ese empate virtual. Las encuestas simuladas, que suelen hacerse en vísperas de una elección, circulaban pródigamente por canales de WhatsApp, pese a la veda electoral. Las plataformas digitales y los mensajes de persona a persona amplificaron la difusión.

El silencio electoral y la etiqueta de “confidencial, no difundir” no hacía sino incrementar la capacidad viral de los mensajes. Recibimos seis encuestas distintas simuladas que daban el mismo resultado: una ínfima ventaja para Keiko. La diferencia entre ambos candidatos era mínima, y siempre dentro de los márgenes técnicos de error.

Keiko aventajaría a su rival en Lima, mientras Roberto Sánchez encontraría sus principales apoyos en las zonas rurales e indígenas. Era, nuevamente, un mapa electoral reconocible.

Al día siguiente el vaticinio se hizo resultado: en las encuestas de salida o exit polls, que comenzaron a circular al cerrar las mesas, Keiko ganaba por un punto; mientras que, en el conteo rápido, unas horas después, la diferencia se invertía a favor de Sánchez. La ventaja de los 0,5 puntos porcentuales se hacía realidad, todo dentro de la posibilidad del error estadístico.

Lima es de Keiko, las........

© The Conversation