La caída de Orbán y el fin del veto húngaro: qué gana Europa y qué significa para España
El 12 de abril de 2026 Hungría vivió un vuelco electoral sin precedentes. Péter Magyar, líder del recién creado partido Tisza, obtuvo el 54 % de los votos y 138 escaños en el Parlamento unicameral de 199 miembros.
Viktor Orbán, cuyo partido Fidesz cayó al 38 % con 55 representantes, reconoció la derrota y llamó al vencedor para felicitarlo.
La participación ciudadana rozó el 78 %, la cifra más alta desde la transición postcomunista, evidenciando un hartazgo colectivo frente a años de clientelismo, concentración mediática y estancamiento económico.
Esta ventaja le confiere a Tisza la capacidad de reformar la Constitución y derogar las llamadas “leyes cardinales” que Fidesz diseñó para perpetuar su dominio.
Las prioridades del nuevo Gobierno
Con esa supermayoría, el nuevo Gobierno podrá restablecer la independencia judicial, garantizar el pluralismo de medios y crear las condiciones exigidas por Bruselas para desbloquear los 18 000 millones de euros retenidos por presuntas irregularidades en el Estado de derecho y en la gestión de fondos estructurales.
Durante más de una década, Budapest utilizó el principio de unanimidad en política exterior como palanca para frenar iniciativas comunitarias. Orbán vetó repetidamente paquetes sancionadores contra Moscú, desde restricciones al crudo ruso hasta limitaciones al transporte marítimo fantasma.........
