Atención: la violencia, por Gisela Ortega
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La violencia siempre ha estado presente en la historia del ser humano, manifestándose de diversas formas: desde las prácticas de canibalismo en la prehistoria hasta nuevas formas de manifestación, incluyendo la física, psicológica, sexual, económica, tecnológica y la era digital. Se distingue por su impacto en diferentes niveles (individual, grupal y social) y por su relación con la cultura, la desigualdad de género y la falta de acceso a recursos y oportunidades.
Ha sido utilizada como herramienta de poder y control. La búsqueda de dominio de recursos como agua, tierra y minerales, tanto a nivel individual como colectivo, ha desencadenado conflictos violentos que han afectado a todos los grupos sociales a lo largo del tiempo. El sedentarismo y la agricultura permitieron la aparición de élites y castas guerreras, lo que incrementó las luchas intestinas y el surgimiento de la guerra como una práctica institucionalizada con el desarrollo de armas de metal.
En los tiempos bíblicos hubo violencia, la cual está presente en numerosas historias a lo largo de la Biblia. Se narran guerras, violencia doméstica y conflictos entre comunidades. La Biblia incluye estos relatos, no para glorificarlos, sino para reflejar la realidad humana y cómo las sociedades intentaron gestionarla.
También se discute la interpretación de la figura de Eva, a la que se le ha atribuido la culpa de los males humanos, una interpretación que ha legitimado el machismo y la violencia contra las mujeres, señalan en la Editorial Verbo Divino y © Tal Cual
