El Mundial no alcanzó para distraer
Si en México existía un recurso infalible para desviar la atención pública, era el futbol. Si una crisis política coincidía con un Mundial o incluso con un clásico local, el gobierno podía respirar tranquilo.
La conversación cambiaba de foco. Los goles sustituían a los escándalos y las victorias borraban, al menos superficialmente, los problemas del país.
El viejo distractor no funcionó
Sin embargo, esta vez ni el entusiasmo por la Copa del Mundo ni los triunfos de la selección lograron desplazar del debate los temas que rodean al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El balón rodó, los estadios se llenaron y miles de aficionados celebraron en las calles, sin embargo, esta vez, la realidad pudo más y terminó por imponerse sobre cualquier intento de convertir el torneo en un distractor.
Y todo empezó con la propia presidencia, Sheinbaum desestimó el evento para convertirse en la primera jefa de Estado de un país anfitrión que no asistió a la ceremonia inaugural ni dirigió un mensaje al mundo. Ese espacio terminó ocupándolo la actriz Salma Hayek. Tampoco acudió al Zócalo para presenciar el partido inaugural, como previamente había anunciado.
Las malas noticias no pararon
Primero apareció el audio de la gobernadora de Baja........
