Horas más oscuras para la universidad colombiana
Tres amenazas tienen a la universidad colombiana en la mayor crisis de su larga y meritoria historia. De una parte, la reducción de la demanda de educación superior —generada por la transición demográfica— y el desencanto de los jóvenes con el retorno de invertir en educación frente a las expectativas de vinculación laboral e ingresos. De otra, la competencia de nuevas organizaciones con capacidad de generar competencias, incluyendo los desarrollos de inteligencia artificial. Por último, la pérdida de los apoyos del Gobierno para subsidios a la matrícula y la financiación de la investigación.
Como si lo descrito anteriormente no fuera poco, la imposición del impuesto al patrimonio significará un choque al que —según los mejores conocedores del sistema educativo— difícilmente van a sobreponerse las más débiles. Porque la debilidad es evidente: de acuerdo con el Laboratorio de Economía de la Universidad Javeriana, desde 2015, 920.000 estudiantes han dejado de matricularse. Esta cifra supera la misma caída demográfica en la población en edad de acceder a la educación superior. El 2025 fue el año con la matrícula universitaria más baja en la última década.
¿Qué está sucediendo? ¿Cómo........
