Opinión: La reforma tributaria de Galán: Bogotá paga, los grandes capitales ganan
La administración de Carlos Fernando Galán vuelve a presentar una reforma tributaria que busca recaudar más de $1,2 billones adicionales al año, atraer $78,3 billones de inversión privada y generar 215.000 empleos en diez años. Pero detrás de estas promesas existe una discusión fundamental: quién asumirá las nuevas cargas, quién recibirá los beneficios tributarios y qué modelo de ciudad se pretende financiar.
También debe discutirse la conveniencia de una reforma tributaria en el actual contexto. Resulta paradójico que sectores que durante el gobierno Petro rechazaron nuevos impuestos por sus efectos sobre la inversión y defendieron altas tasas de interés pese a su impacto sobre el crecimiento y el crédito, ahora respalden nuevas medidas tributaria y exijan reducir las tasas del Banco de la República. El terremoto y el fenómeno de El Niño plantean necesidades fiscales, pero la discusión es fundamentalmente distributiva: ¿por qué gravar más a quienes tienen mayor capacidad económica era perjudicial, mientras cobrarles a la ciudadanía y a pequeños y medianos negocios se presenta ahora como necesario?
Esa es la principal contradicción del proyecto: mientras busca aumentar el recaudo, renuncia a $146.400 millones en 2026 mediante beneficios y exenciones para grandes inversiones (especialmente extranjeras), la Actuación Estratégica del Distrito Aeroportuario y grandes operaciones inmobiliarias y urbanísticas. Los beneficios revelan los sectores que Galán prioriza; las nuevas cargas, quiénes financiarán su modelo de ciudad: la ciudadanía, la clase media y los pequeños y medianos negocios bogotanos.
Las onerosas exenciones a los grandes capitales
La reforma ofrece exenciones........
