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Las remesas y el gobierno de Trump. Sin embargo, se mueven

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Al término del año 2025, las estadísticas sobre remesas familiares que publica el Banco de México confirmaron un descenso notable de su monto, en comparación con el año 2024: casi 3 mil millones de dólares menos (64.7 mil vs. 61.7 mil millones). Sin duda, una reducción muy importante considerando su impacto sobre el consumo de millones de personas que tienen con las remesas un piso social formidable. Además, si consideramos que en pesos mexicanos el dinero de las remesas se ha reducido por el tipo de cambio respecto al dólar (el “superpeso”), la reducción de remesas tiene costos sociales y económicos mayores.

Efectivamente, si se analiza la tendencia de las remesas de manera mensual y con un horizonte de tiempo más largo, desde enero de 2019, puede apreciarse que sus cifras en el 2025 son inferiores a las cantidades esperadas, si su crecimiento se hubiera mantenido con el ritmo de hace siete años. Puede apreciarse lo anterior mediante la gráfica que se anexa.

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A diferencia de años previos, todos los meses de 2025 tienen un comportamiento inferior al esperado, conforme a la tendencia de crecimiento que tuvieron las remesas desde enero de 2019. Es notable que el mayor crecimiento ocurrió justo al iniciar la pandemia (2020), en el momento más difícil para las familias, tanto en México como en Estados Unidos. No obstante, la generosidad de nuestros paisanos en Estados Unidos fue extraordinaria, tanto como la necesidad de ayuda que tenían sus familias en México. En febrero de 2020 los envíos fueron de 2.8 mil millones; en marzo alcanzaron 4.1 mil millones, ¡casi 50 por ciento más!

La coyuntura de la pandemia del covid-19 y la secuela de crisis de salud, empleo, ingresos y de crecimiento económico no fueron obstáculo para las remesas. Por el contrario, esas crisis fueron un detonante para su poderosa expansión, evidentemente no debido a alguna abundancia de recursos sino por su contrario: amplias carencias y necesidades en México. Con evidentes variaciones entre los meses de cada año, el hecho es que mostraron una tendencia expansiva que parecía imparable, a pesar de Trump 1.0 y, parece ahora, a pesar de Trump 2.0.

El flujo de las remesas hacia México creció de manera impresionante justo en los dos últimos años del primer periodo de gobierno de Trump, entre 2019 y 2020. No por alguna política que lo estimulara, por supuesto, sino por la coyuntura de crisis referida arriba. Durante el gobierno del presidente Biden la tendencia de crecimiento no hizo sino consolidarse. Fue un periodo de continuo crecimiento de las remesas... hasta que entramos en la nueva coyuntura que coincide con el segundo periodo de Trump en la presidencia de Estados Unidos.

¿Tenemos en el año 2025, el de reducción de envíos, un “efecto” Trump sobre las remesas? Veamos algunos indicadores. Primero, como puede apreciarse en la gráfica anexa, en todos los años considerados, los meses de enero y de febrero tienen importantes disminuciones. La “cuesta de enero” es un fenómeno muy extendido, aquí y allá. Cada enero es desafiante para las remesas. Por ejemplo, en enero de 2024 alcanzaron 4.5 mil millones, mientras que en diciembre de 2023 habían sido 5.5 mil millones: 1 mil millones menos. Tremendo hueco.

Este descenso estacional es inercial, presente cada año, como sucedió también en enero de 2025, cuando empezó el gobierno de Trump 2.0. La reducción de ese enero fue también muy sensible: 4.6 mil millones en ese mes, frente a 5.2 mil millones de diciembre de 2024. El mes de febrero de 2025, cabe añadirlo, continuó con el descenso, pues las remesas se ubicaron en 4.4 mil millones. Ese mes de febrero fue el piso del año: a partir de ahí comenzaron a recuperarse progresivamente, no obstante el ambiente agresivo y bárbaro generado por las políticas antiinmigrantes del gobierno de Trump.

Puede inferirse de lo anterior que el “efecto Trump” sobre las remesas estuvo presente junto con la inercial reducción de los meses de enero y febrero de cada año. Pero haciendo la comparación con años previos, la inercia de disminución fue mucho mayor en el año 2024, durante el gobierno de Biden. En otras palabras, sin descartarlo, el efecto Trump en los meses de enero y febrero de 2025 fue menor —muy menor, posiblemente— en comparación con la tradicional “cuesta” de inicio de cada año, que es la que marca realmente la escala de la reducción.

Es decir, a pesar de la xenofobia y el racismo, a pesar de las violentas detenciones y deportaciones, a pesar del clima de terror que impone la paramilitarización de la política migratoria en Estados Unidos, a pesar de todos los desafíos, las remesas persisten firmes y creciendo progresivamente. Del “bajón” de enero y febrero de 2025, sus montos se elevaron de manera muy importante hasta cerrar diciembre de 2025 con 5.3 mil millones. Vale decir, E pur si muove, como defendía Galileo.

El Banco de México nuevamente ofrecerá sus valiosas estadísticas sobre las remesas de enero de 2026. Tendrán alguna reducción frente al pasado diciembre, sin duda. No obstante, lo más probable es que a lo largo del año recuperen su ritmo por obra, gracia y lucha de miles de mexicanas y mexicanos, migrantes o nacidos en Estados Unidos, que han dado grandes lecciones de valor, decisión y amor a sus familias. Las remesas son también sudor y esfuerzo extraordinario, sobre todo admirable en la coyuntura de hoy.

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*Profesor del PUED / UNAM

Ex comisionado del INM


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