El diablo está en los detalles
“No hay de dónde recortar”. Esa es la respuesta habitual cuando un hogar, una empresa o un gobierno debe ajustar sus cuentas. En las finanzas públicas colombianas, el argumento se apoya en una cifra que parece definitiva: cerca del 90% del presupuesto se considera inflexible.
De los $547 billones del Presupuesto General de la Nación de este año, apenas $88 billones corresponden a gastos de funcionamiento, excluidas las transferencias, y cerca de la mitad financia sectores sensibles como defensa, salud y educación. La conclusión parece inevitable: no hay margen para ahorrar.
Pero esa conclusión surge de mirar el presupuesto desde los grandes agregados. Basta abrir las cuentas para descubrir una realidad distinta: el diablo está en los detalles.
El primer........
